
La falta prolongada de lluvias y la intensificación y extensión de la canícula mantienen al campo de Guerrero al borde de una severa crisis alimentaria y económica, debido a la pérdida masiva de cultivos de autoconsumo e insumos agrícolas en más de 70 municipios de la entidad.
Líderes de organizaciones campesinas, productores de diversas regiones y diputados locales y federales, demandan la declaración inmediata de estado de emergencia y la implementación de un programa integral con recursos extraordinarios para frenar el impacto en la disponibilidad de alimentos.
La sequía y la proliferación de plagas de gusanos, ha paralizado el crecimiento de plantíos de maíz, frijol, calabaza, cacahuate, guayaba, mango y coco, alertó el defensor de los derechos del campo, José Francisco García González.
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Durante una intervención en el Congreso del estado, legisladores advirtieron que el severo estiaje que enfrenta este estado podría desatar una crisis alimentaria.
La diputada priista, María del Pilar Vadillo Ruiz, detalló la dimensión del problema al señalar que “la escasez de agua debe considerarse una amenaza directa a la producción y no sólo un fenómeno climático”.
Advirtió que 350 mil campesinos y más de 500 mil hectáreas están en riesgo, además de amenazar a más de 200 mil cabezas de ganado bovino.
La crisis agraria golpea a las regiones Norte, Tierra Caliente, Centro, La Montaña y Acapulco.
Campesinos ahorcados
Melquiades Vázquez Ramírez, campesino que año con año cultiva maíz, sorgo y calabaza en los parajes de El Llano de Tlalcapalatla, Jalapa, El Palmar y Atlixtac lamentó que en esta temporada su huerto de más de tres hectáreas no prosperó ante la falta de agua.
El productor explicó que la lluvia sólo cayó a inicios de junio y después únicamente se registraron lloviznas ligeras que no beneficiaron a la tierra seca.
Agregó que la sequía provocada por el fenómeno de El Niño se complicó aún más con una plaga de gusanos.
Recordó con nostalgia que el año pasado, a partir del 28 de agosto, ya comenzaban a cortar elotes, mientras que ahora advirtió que no habrá ni calabazas ni tamalayotas para las ofrendas del Día de Muertos a inicios de noviembre.
Alejandro Rayo, habitante de Coyuca de Catalán con 19 años de haber regresado de Estados Unidos, señaló que es la primera vez que enfrenta una devastación total de sus parcelas por estiaje y plagas.
La desesperación ha llevado a los habitantes a organizar procesiones y rezos para pedir lluvia.
90% de daños en el maíz
De éstas, cerca de 11 mil hectáreas registran pérdida total. El maíz concentra aproximadamente el 90 por ciento de los daños, lo que afecta de manera directa la seguridad alimentaria de miles de familias cuyo sustento depende del cultivo directo.
La diputada federal y dirigente de la Confederación Nacional Campesina, Leticia Barrera Maldonado, criticó la falta de medidas preventivas por parte de las autoridades del sector.
“Hoy los productores enfrentan pérdidas irreparables en cultivos y ganadería. Esta situación pone en riesgo la alimentación de miles de familias guerrerenses, cuya producción de maíz es principalmente para el autoconsumo”.
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Exigió la intervención urgente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Comisión Nacional del Agua.
Ante el retraso de lluvias y el fracaso de múltiples resiembras con costos superiores a los 20 mil pesos por hectárea, agricultores de diversos municipios han realizado protestas carreteras y bloques de presión para exigir apoyos directos.
Emigran jornaleros ante la emergencia que vive la región de La Montaña
Un total de 160 jornaleros indígenas de municipios de la región de La Montaña de Guerrero migraron de sus comunidades hacia campos agrícolas de Sinaloa, ante la sequía de cultivos de maíz por falta de lluvias.
Con ellos suman 215 campesinos que han salido a trabajar a rancherías de esta entidad, Michoacán, Chihuahua y Jalisco.
El Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan informó que el martes 8, el grupo de migrantes partió a bordo de tres autobuses para laborar con la empresa Divemex, en el corte de chile morrón, que se cultiva en esa entidad.
De los 160 migrantes, 86 son mujeres, 74 hombres, 69 niñas y niños de cero y 17 años, quienes acompañarán a sus familias durante la temporada agrícola que durará aproximadamente seis meses.
En el comunicado, Tlachinollan indica que la migración de las familias de La Montaña se debe a que la sequía a causa de falta de lluvia afectó la producción de maíz en comunidades indígenas de la región, y varios campesinos no lograron cultivar el grano.
El organismo independiente aseguró que el mayor número de jornaleros salió de las comunidades de Chiepetepec, La Libertad, Almolonga y Ocotepec, donde persisten condiciones de abandono y una profunda desigualdad social.
