Modificaciones del INE sobre boletas electorales sin doblar encienden alertas de control político
El pasado 3 de septiembre, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) avaló por una votación de siete contra cuatro un nuevo criterio para el manejo de las denominadas boletas planchadas. Se trata de aquellas papeletas que, al momento del escrutinio y cómputo, aparecen completamente lisas y sin dobleces, a pesar de la imposibilidad física de introducirlas de esa manera en las urnas.
Nuevos lineamientos para papeletas sin dobleces
Con esta resolución, tales documentos ya no serán anulados de forma automática por los funcionarios de casilla. En su lugar, deberán asentarse en el acta de incidentes para que sea el Consejo Distrital correspondiente el que determine su validez final. El consejero Uuc-kib Espadas advirtió que estas papeletas representan un indicio inequívoco de fraude. Cabe destacar que poco más de 400 casillas fueron invalidadas en los comicios del Poder Judicial celebrados el año pasado debido a la localización de este tipo de material.
La iniciativa fue presentada por Frida Gómez Puga, quien asumió el cargo de consejera del INE designada por la Cámara de Diputados —con el respaldo exclusivo del bloque oficialista— por un periodo de nueve años. Asimismo, la funcionaria planteó suprimir el cruce de datos que el organismo implementaba con el propósito de impedir que integrantes de los Servidores de la Nación fungieran como observadores en los procesos de votación.
Transformaciones en la estructura de los órganos electorales
Diversos sectores han documentado la integración gradual de distintas instituciones estatales por parte del actual régimen. Analistas coinciden en que la estrategia gubernamental contempla la absorción de los contrapesos democráticos, iniciando previamente con el Tribunal Electoral y avanzando de manera paulatina sobre la estructura del INE. De concretarse este objetivo, se consolidaría un dominio total sobre los procesos de participación ciudadana.
El ascenso de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE, vinculada familiarmente con nueve personas dentro de la administración pública, marcó el inicio de esta etapa. Posteriormente, se sumó la designación unilateral de un colaborador cercano como encargado de despacho en la Secretaría Ejecutiva.
Designaciones polémicas y posturas encontradas
Junto con Gómez Puga se integró al Consejo Arturo Chávez López, quien obtuvo una calificación de 99 de 100 puntos en su evaluación de conocimientos. Su nombramiento generó suspicacias al carecer de trayectoria previa en el sector electoral y contar con antecedentes de colaboración directa con la actual titular del Ejecutivo federal, desplazando a perfiles con experiencia comprobada. Esta conformación del Consejo General se concretó mediante el respaldo de la coalición gobernante, prescindiendo del consenso tradicional con las demás fuerzas políticas, algo que no ocurría desde 1990.
Durante la sesión, la consejera Gómez Puga defendió su postura al señalar que anular de forma automática estas papeletas constituía un exceso y se estaría prejuzgando la validez del voto, argumentando además que la normativa no exige obligatoriamente un doblez en la boleta para considerar su validez. Dicha perspectiva fue respaldada por la presidencia del organismo, generando cuestionamientos sobre las garantías de imparcialidad.
Bajo el argumento de proteger la legalidad del procedimiento, sumado al debilitamiento de los filtros para los observadores ciudadanos, las decisiones recientes del Consejo abren debates profundos sobre la transparencia y la confianza en los futuros procesos democráticos del país.
