El fenómeno cinematográfico que regresa tras casi tres décadas
Casi 28 años después del estreno de la cinta original en 1998, la esperada secuela Prácticamente magia 2 llegará a la gran pantalla con la firme intención de profundizar en un universo muy querido por los espectadores. Esta continuación promete examinar nuevas dimensiones de sus protagonistas, poniendo especial atención en la sororidad, el vínculo entre hermanas y una perspectiva renovada de la brujería. Sin embargo, el aspecto más llamativo de este proyecto es que pocos habrían pronosticado que la primera entrega lograría consolidarse con el tiempo como un clásico de culto contemporáneo.
En su momento, la producción original tropezó con los moldes comerciales establecidos por la industria cinematográfica, lo que se tradujo en un considerable fracaso financiero en la taquilla global. Los críticos de aquella época experimentaron serias dificultades para clasificar una propuesta audaz que combinaba libremente la comedia romántica, el drama familiar enfocado en la aceptación y ciertos matices de terror ligero. Esta mezcla poco convencional desorientó por completo a los distribuidores durante su lanzamiento inicial.
A pesar de ese tropiezo en las salas de cine, la posterior llegada de la cinta al mercado de formatos caseros y a la programación de la televisión por cable permitió que una nueva audiencia descubriera su verdadero valor artístico. La singularidad del largometraje radicaba en su manera de abordar el empoderamiento femenino y el misticismo desde un enfoque profundamente emotivo. La complicidad en pantalla entre Sandra Bullock y Nicole Kidman, encarnando a las inolvidables hermanas Owens, desmontó los estereotipos tradicionales de las brujas malvadas para ofrecer un refugio de sanación emocional. Ahora, esta nueva entrega pretende honrar dicho legado mediante una mirada más madura, conmovedora y divertida.
El retorno del elenco emblemático y la producción ejecutiva
Uno de los mayores alicientes de esta producción tardía es que no se limita a ser un simple homenaje o un guiño nostálgico, sino una continuación directa que respeta los cimientos de la historia original. Tanto Nicole Kidman en el papel de Gillian Owens como Sandra Bullock como Sally Owens no solo vuelven a interpretar a sus entrañables personajes tres décadas más tarde, sino que asumen roles como productoras ejecutivas.
Para alegría de los seguidores más fieles, el clan familiar recuperará su energía característica gracias a la incorporación de las legendarias actrices Stockard Channing y Dianne Wiest, quienes retomarán sus papeles como las excéntricas tías Franny y Jet. Su presencia en pantalla funcionará nuevamente como el pilar de sabiduría de la trama, asegurando la permanencia del carisma inconfundible de la obra original.
Nuevos escenarios y la reconstrucción de la casa familiar
Una de las decisiones más particulares de esta secuela ha sido modificar las locaciones de rodaje. La producción decidió abandonar los paisajes originales del estado de Washington y el histórico pueblo de Coupeville en Whidbey Island para trasladar sus operaciones al Reino Unido durante el verano de 2025, estableciendo su base principal en los estudios Warner Bros. Leavesden en Hertfordshire.
Para mantener la coherencia visual con el filme de 1998, el equipo técnico reconstruyó minuciosamente desde cero la emblemática residencia de la familia Owens. Adicionalmente, se rodaron diversas secuencias en exteriores localizadas en la zona de Worcester Park, al suroeste de Londres, la cual fue intervenida para simular con precisión la costera localidad estadounidense donde transcurre la vida de las protagonistas.
Una nueva generación de brujas y personajes inéditos
La narrativa de la secuela da un salto temporal de veinticinco años, lo que permite expandir significativamente el universo de la saga al incorporar a las hijas de Sally convertidas ya en mujeres adultas que deben aceptar su legado místico. En esta ocasión, la actriz Joey King asume el rol de Kylie Owens, la hija mayor que comienza a manifestar habilidades ocultas de carácter sombrío, mientras que Maisie Williams interpreta a su hermana Antonia Owens.
El reparto juvenil se completa con la participación de Xolo Maridueña como el interés romántico de Kylie. Asimismo, la historia introduce al actor Lee Pace en la piel de Ian Wright, un enigmático erudito que guarda una estrecha conexión con los secretos y el destino de la familia.
Argumento central y la dirección de la película
En el plano creativo, la trama adapta The Book of Magic, la novela escrita por Alice Hoffman que pone punto final a la saga literaria original. El hilo conductor arranca cuando Kylie descubre de forma imprevista los secretos de su madre y la magnitud de sus habilidades, destapando una inquietante verdad: la maldición que condena a una muerte trágica a cualquier hombre que se enamore de una mujer del linaje Owens sigue vigente.
Ante el inminente peligro que amenaza a una nueva pareja, las tres generaciones de la familia deberán unirse en un viaje transatlántico que las llevará desde Massachusetts hasta el Reino Unido para enfrentar el origen de su poder ancestral.
Detrás de las cámaras, la dirección recae en esta ocasión sobre la cineasta Susanne Bier, reconocida por su trabajo en Bird Box, quien toma el relevo de Griffin Dunne. Bajo su dirección, el filme conserva los momentos de complicidad femenina y el humor característico, pero incorpora una estética gótica y envolvente más oscura y profunda, aprovechando locaciones históricas reales como el imponente Old Wardour Castle.
