Tras permanecer 186 años resguardado fuera del país, el invaluable Códice Azcatitlan regresó a México gracias a un préstamo temporal procedente de Francia. Este manuscrito colonial, fundamental para comprender la memoria histórica de los pueblos originarios, ya se encuentra disponible para el público de manera totalmente gratis en el Museo Nacional de Antropología, ubicado en la Ciudad de México.
Esta muestra temporal forma parte de la iniciativa diplomática denominada “El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad”, diseñada para conmemorar dos siglos de relaciones bilaterales entre ambas naciones. La llegada de este valioso documento representa un acontecimiento cultural sin precedentes para los especialistas en historia prehispánica y para la ciudadanía interesada en el patrimonio nacional.
¿Qué relata este manuscrito novohispano?
Elaborado a color sobre papel europeo durante la transición entre los siglos XVI y XVII, el manuscrito se encuentra estructurado como un libro dividido en tres partes esenciales. Su contenido ilustra de manera gráfica y escrita los momentos clave en la evolución de la civilización mexica, combinando de forma notable los estilos pictográficos mesoamericanos con las influencias estéticas occidentales.
Entre los acontecimientos históricos plasmados en sus folios destacan la mítica partida de los mexicas desde Aztlán, el proceso de fundación de Tenochtitlan, las genealogías y acciones de los gobernantes sucesivos, la irrupción de las fuerzas españolas, la posterior conquista y las consiguientes labores de evangelización en el territorio de la Nueva España.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han subrayado el valor documental de esta obra. Al respecto, Baltazar Brito Guadarrama, titular de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, señaló: “Es un manuscrito relevante para nosotros como mexicanos, pero también se inscribe dentro de esa gran tradición historiográfica donde los pueblos intentan contar sus historias, las cuales siguen teniendo en la actualidad una gran relevancia como parte de la identidad de los pueblos”.
Detalles de la exposición y piezas invitadas
La exhibición situada en el recinto de Paseo de la Reforma no se limita únicamente al Códice Azcatitlan, sino que integra un conjunto de 25 piezas diseñadas para contextualizar la manufactura y la preservación de este tipo de documentos históricos a lo largo de los siglos.
La museografía está distribuida en seis núcleos temáticos que abordan desde los códices originarios de tradición prehispánica y la pervivencia cultural en la época virreinal, hasta los mitos de origen, las migraciones y las perspectivas contemporáneas de investigación. Asimismo, los visitantes podrán observar facsimilares de otros manuscritos de gran relevancia como el Códice Bodley, el Códice De la Cruz-Badiano y el Códice Mendocino.
El acuerdo diplomático detrás del retorno
El traslado temporal del documento a suelo mexicano tiene su origen en una petición impulsada por la comunidad hñähñu del municipio hidalguense de Ixmiquilpan. Posteriormente, la gestión se consolidó gracias al entendimiento bilateral acordado al más alto nivel político.
Durante la inauguración oficial, la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, detalló que “El intercambio temporal y recíproco lo acordaron finalmente la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Emmanuel Macron, en noviembre de 2025, en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas entre nuestros países”. Como parte de esta reciprocidad diplomática, la Biblioteca Nacional de Francia, en París, exhibe actualmente el Códice Boturini, también conocido como la Tira de la Peregrinación.
En el mismo sentido, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, enfatizó la trascendencia de la diplomacia en el ámbito artístico al declarar: “La diplomacia cultural no es adorno de la política exterior, es, con frecuencia, su lenguaje más eficaz. La mejor diplomacia no se limita a que los estados se encuentren, permite que sus sociedades se conozcan”.
Cronología de una larga travesía internacional
La salida del manuscrito del territorio nacional ocurrió en el año 1840, cuando el coleccionista Joseph Marius Alexis Aubin lo llevó consigo a territorio francés tras realizar diversas investigaciones sobre su contenido. A finales de ese siglo, en 1889, la compilación completa pasó a manos de Eugène Goupil a través de intermediarios comerciales.
Pese a las gestiones diplomáticas emprendidas por las autoridades mexicanas de la época para recuperar el patrimonio, la viuda de Goupil decidió donar gran parte de este acervo en 1898 a la Biblioteca Nacional de Francia, sitio donde el Códice Azcatitlan se mantuvo resguardado bajo el Fondo de Manuscritos Mexicanos hasta este histórico reencuentro.
Coordenadas, horarios y vigencia de la muestra
Para quienes deseen admirar de cerca este vestigio histórico, la exposición temporal “El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad” permanecerá abierta al público en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología durante un periodo de tres meses.
La fecha límite para visitar la muestra y apreciar este tesoro documental será el 6 de diciembre de 2026. Cabe destacar que el acceso al público general a esta área del museo es completamente gratuito.
