Obstáculos inesperados desde las altas instancias judiciales
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 parecía consolidar un dominio absoluto sobre las estructuras de poder en Estados Unidos. Tras imponerse en los comicios frente a Kamala Harris y asegurar el control del Congreso, el mandatario disponía de una amplia mayoría conservadora de seis jueces frente a tres en el Tribunal Supremo.
Sin embargo, la inercia de su segundo mandato ha chocado frontalmente con los contrapesos institucionales. El Tribunal Supremo frenó recientemente sus maniobras para restringir el voto por correo de cara a los comicios legislativos de noviembre, un revés que desató la furia presidencial contra unos magistrados nombrados bajo su propia administración.
La respuesta de Trump no se hizo esperar mediante duras críticas públicas, señalando que “estas no son las personas a las que entrevisté para servir en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos; son apenas una sombra de lo que fueron originalmente”. El presidente profundizó en su ataque al afirmar que “la incapacidad y la falta de voluntad del Tribunal para hacer lo correcto por nuestro país quedarán registradas de forma muy negativa en los anales de la historia”.
Tensión abierta con la Reserva Federal por los tipos de interés
En el plano económico, la Reserva Federal asestó otro golpe a los intereses de la Casa Blanca al aprobar por unanimidad un incremento de los tipos de interés en un cuarto de punto, situándolos en una horquilla del 3,75% al 4%. La medida desafió las expectativas de la administración, que había apostado por Kevin Warsh para liderar un abaratamiento del crédito.
Ante este escenario de inflación persistente situada en el 3,4%, Trump arremetió a través de las redes sociales exigiendo una bajada inmediata: “¡BAJAD LOS TIPOS DE INTERÉS Y HACEDLO RÁPIDO!”. Posteriormente, matizó su postura ante los medios al señalar: “Confío en Kevin, pero él se enfrenta a una junta directiva muy difícil; que fue nombrada por muchas otras personas. Y los tipos de interés son demasiado altos; no son adecuados”.
Fisuras internas en el Partido Republicano
Las dificultades del Ejecutivo también se trasladan al ámbito legislativo, donde los senadores republicanos muestran reticencias ante iniciativas como la Save America Act y las resoluciones que cuestionan la gestión en Oriente Medio. La escalada de precios del combustible, que supera los seis dólares por galón, genera inquietud en las filas conservadoras ante las urnas.
A estas tensiones se suman las críticas abiertas de figuras prominentes del partido, como la congresista María Elvira Salazar, quien advirtió sobre el desgaste electoral entre la comunidad hispana. En un mensaje directo al mandatario, la legisladora expresó: “Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos”, añadiendo que “los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 se sienten hoy traicionados”.
