Un nuevo paso diplomático con respaldo de Washington
La reciente firma de un documento en Nueva York entre los ministros de Exteriores de Marruecos, Nasser Burita, y de Israel, Gideon Saar, marca un punto de inflexión. El encuentro, que contó con la anfitrionía del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, eleva formalmente los nexos bilaterales al rango de embajadas plenas, consolidando una alianza estratégica a tres bandas que genera profundas repercusiones geopolíticas.
Este pacto se cimenta sobre los cimientos de los Acuerdos de Abraham, impulsados en 2020 durante la administración de Donald Trump. Aqua el canje diplomático fue claro: el reconocimiento de Israel por parte de Rabat a cambio del aval estadounidense e israelí a la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental.
El abandono de la causa palestina y las prioridades de Rabat
La escenificación de esta alianza ocurre en un momento especialmente delicado, mientras las Fuerzas de Defensa de Israel aseguran estar preparadas para terminar el trabajo en los territorios palestinos. Esta postura choca directamente con el rol oficial del rey de Marruecos como presidente del Comité Al Quds, organismo encargado de proteger el patrimonio religioso y cultural de Jerusalén.
Para analistas y observadores internacionales, este movimiento confirma que Rabat ha relegado definitivamente sus compromisos históricos con los palestinos. El objetivo supremo del régimen alauí sigue siendo la integración definitiva del Sahara Occidental, subordinando cualquier otra consideración diplomática o humanitaria a esta meta territorial.
Un salto cualitativo en la carrera armamentística
Más allá de la diplomacia, el acercamiento a Tel Aviv proporciona a Marruecos acceso prioritario a tecnología militar avanzada. En apenas cinco años, el material de defensa israelí ya representa en torno al 24% de todas las importaciones militares del reino alauí, permitiéndole sostener su intensa disputa hegemónica en el Magreb frente a Argelia.
El arsenal adquirido incluye sistemas de defensa antiaérea Barak MX, escudos anti-drones Skylock Dome, municiones merodeadoras Skystriker y los satélites espía Ofek-13. Asimismo, la cooperación industrial ya se materializa en suelo marroquí, como demuestra la planta de ensamblaje de drones militares operada por la empresa israelí BlueBird en Benslimane.
Motivos de inquietud para la seguridad nacional española
Este rearme acelerado y el respaldo incondicional de Washington y Tel Aviv alteran el equilibrio geoestratégico en el Estrecho de Gibraltar. España observa con creciente preocupación cómo su vecino del sur reduce distancias en materia de capacidades navales y aéreas, erosionando la tradicional ventaja militar española en la zona.
A esta brecha militar se suma un contexto de tensiones diplomáticas y migratorias recurrentes, con episodios críticos como la crisis en las fronteras de Ceuta. El Ejecutivo español percibe que Rabat se siente respaldado por sus influyentes socios internacionales, lo que añade un factor de incertidumbre a la estabilidad geopolítica del flanco sur europeo.
