El retorno del exmandatario heleno
Tras sufrir una severa derrota electoral en 2023 que desintegró a la izquierdista Syriza, el exprimer ministro Alexis Tsipras ha decidido reinventarse en el escenario político. Tras abandonar su anterior formación y renunciar a su escaño, el político de 52 años fundó la Alianza de la Izquierda Griega (ELAS) a mediados de 2026, apostando por un perfil fuertemente centralizado en su figura para disputar el poder al partido conservador Nueva Democracia.
Las proyecciones demoscópicas actuales sitúan a la nueva formación como la segunda fuerza parlamentaria del país con más del 16% de intención de voto. Aunque se sitúa lejos de la hegemonía que ostenta el partido del actual primer ministro Kyriakos Mitsotakis, que ronda el 30% de los apoyos, el movimiento de Tsipras ha provocado el desplome casi total de su antiguo partido, Syriza, el cual corre el riesgo de quedarse fuera de la cámara al descender hasta el 1,7% de los sufragios.
Estrategia moderada y revisión del pasado
En esta nueva etapa previa a las elecciones previstas para 2027, Tsipras ha rebajado el tono radical de su juventud para abrazar posturas propias de la socialdemocracia tradicional. No obstante, mantiene un discurso combativo contra la corrupción institucional. “Tsipras adopta posturas más moderadas en temas ideológicos, propios de una izquierda socialdemócrata, pero en asuntos como la corrupción mantiene un fuerte sentimiento antiestablishment”, apunta el politólogo Christos Papagiannis.
El legado económico de su etapa como jefe de Gobierno entre 2015 y 2019 continúa generando profundas divisiones en la sociedad helena. Mientras sus detractores le reprochan haber cedido ante las exigencias de rescate impuestas por la troika tras convocar un referéndum en el que el 61% de la población rechazó la austeridad, sus simpatizantes valoran su pragmatismo para evitar un colapso financiero mayor y estabilizar la economía nacional.
Nuevos apoyos y desgaste gubernamental
Para intentar reconquistar el electorado, el nuevo partido busca captar tanto a los tradicionales votantes de clase trabajadora como a sectores urbanos de clase media. “Tsipras apunta a votantes tradicionales de Syriza de clase trabajadora como a sectores de clase media y propone políticas para un Estado del bienestar fuerte, sin alzar tasas a la clase media”, detalla Papagiannis sobre la estrategia orientada a frenar el descontento popular frente a la inflación y la carestía de la vivienda.
Por su parte, el Ejecutivo conservador de Mitsotakis ha sufrido un desgaste notable debido a diversos escándalos políticos, tramas de malversación de fondos agrícolas comunitarios y la gestión de graves crisis de infraestructuras. A pesar de que la economía griega ha mostrado tasas de crecimiento anual cercanas al 4% del PIB entre 2021 y 2025, y de que el desempleo se ha reducido hasta el 7,7%, amplios sectores de la ciudadanía consideran que la recuperación macroeconómica no se refleja en el poder adquisitivo de los hogares.
Expectativas de cara a los próximos comicios
Con la vista puesta en las urnas, Tsipras intenta proyectar una imagen de solvencia internacional y autocrítica sobre su anterior mandato. “Estoy listo para volver a ser primer ministro. Conozco la tarea: ya la hice antes”, declaró recientemente el político, reivindicando que su administración se mantuvo libre de escándalos de corrupción en comparación con los mandatos de sus sucesores.
Los analistas políticos auguran un escenario electoral complejo marcado por la fragmentación parlamentaria, donde la incapacidad de lograr mayorías absolutas podría obligar a celebrar una segunda vuelta. En ese escenario, la capacidad de ELAS para consolidarse como el principal referente de la oposición será determinante para definir el futuro político de Grecia en los próximos años.
