El repliegue diplomático de Israel en Nueva York
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, protagonizó una intervención en la Asamblea General de la ONU ante una sala notablemente desierta. Durante su discurso, el mandatario recriminó a las delegaciones ausentes y tachó de cobardes morales a aquellos diplomáticos que decidieron abandonar el recinto en señal de protesta.
Mientras la mayor parte de los socios occidentales de Israel endurecen sus críticas y aplican sanciones debido a la ofensiva en Gaza, la diplomacia israelí ha centrado sus esfuerzos en estrechar lazos con los nuevos ejecutivos de corte conservador y ultraderechista en América Latina. Este movimiento busca contrarrestar un creciente aislamiento comercial y político en el escenario internacional.
La apuesta estratégica por la región
A pesar de la brevedad de su estancia en Nueva York, la agenda del dirigente israelí incluyó reuniones clave con varios mandatarios del continente americano. Entre ellos destacó el presidente argentino, Javier Milei, quien se ha consolidado como el principal socio político de Tel Aviv en el hemisferio sur tras firmar diversos acuerdos de cooperación en seguridad y tecnología.
“El viaje de Netanyahu no fue un éxito, ningún líder occidental quiso reunirse con él ni tuvo un encuentro con la comunidad judía”, apunta Ilana Shpaizman, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bar-Ilan, subrayando el boicot de gran parte de la comunidad internacional hacia su figura.
Asimismo, el primer ministro mantuvo encuentros multilaterales con representantes de Bolivia, Paraguay, Panamá y Colombia para consolidar un bloque frente a las amenazas de Irán y sus aliados regionales. Expertos señalan que este acercamiento responde tanto a una afinidad ideológica global como al influjo de la estrategia impulsada desde Washington para alinear a la región bajo intereses comunes.
Un cambio de ciclo geopolítico
El giro diplomático de varios países latinoamericanos marca un hito histórico si se compara con el reconocimiento generalizado del Estado palestino ocurrido décadas atrás. La llegada de líderes de la derecha radical ha propiciado modificaciones drásticas en política exterior, incluyendo el traslado de embajadas y el apoyo explícito a las tesis de seguridad israelíes.
Para los analistas, este entendimiento mutuo trasciende lo meramente económico y responde a una alianza simbólica frente a la presión exterior. “Cuando Israel ve que su apoyo en el mundo está flaqueando como nunca, trata de buscarlo por otros cauces”, resume el experto Ezequiel Kopel sobre una estrategia que busca mostrar respaldos visibles a nivel interno.
