Un nuevo panorama sobre el consumo nacional
El comportamiento financiero de las familias mexicanas cuenta ahora con un seguimiento sin precedentes. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer la primera edición de la Encuesta Nacional de Gasto (ENG) correspondiente al ejercicio 2025. A diferencia de su predecesora, la tradicional Enigh, este nuevo ejercicio metodológico recopiló información de manera continua durante todo el año, abarcando a más de 28,000 viviendas que reflejan la realidad de los 38.3 millones de hogares que conforman el país.
Los datos obtenidos permiten observar con precisión quirúrgica el destino de los recursos económicos, desglosando las cifras por entidad federativa, densidad de población y tipos específicos de productos. A continuación, se detallan diez de los hallazgos más sobresalientes de este análisis socioeconómico.
El peso de la subsistencia y los rubros principales
En promedio, un hogar en territorio mexicano destinó la cantidad de 24,801 pesos mensuales a su canasta de consumo general. De este monto total, 19,310 pesos representaron salidas directas de dinero en efectivo, mientras que 5,491 pesos correspondieron a transacciones no monetarias, tales como el autoconsumo de productos, la recepción de obsequios o el ahorro estimado por habitar en vivienda propia. Al sumar las obligaciones financieras y de capital, el desembolso mensual se aproxima a los 30,000 pesos.
Dentro de la estructura de gastos, la mayor parte de los recursos se concentra en dos áreas fundamentales: la alimentación y la movilidad. Los alimentos, bebidas y tabaco concentraron el 34.9% del gasto monetario, seguidos por el transporte y las comunicaciones con un 20%. Esto significa que más de la mitad de cada 100 pesos se orienta exclusivamente a comer, trasladarse o mantenerse comunicado. El tercer puesto lo ocupó la educación y el esparcimiento con el 8.5%, sin que ningún otro sector lograra rebasar la barrera de los dos dígitos.
Alimentación fuera del hogar y las disparidades regionales
Un dato revelador es que el concepto más elevado dentro del presupuesto alimentario no corresponde a la carne ni a los combustibles, sino a la comida preparada fuera del hogar. Los establecimientos callejeros, fondas y restaurantes absorbieron el 7.2% del gasto, equivalente a unos 1,394 pesos mensuales, superando al gasto destinado a carnes (1,217 pesos) y a la gasolina para vehículos particulares (1,185 pesos). No obstante, este consumo mostró una tendencia a la baja a lo largo del año.
Asimismo, se mantiene vigente la conocida ley económica que establece que los presupuestos más limitados destinan un mayor porcentaje a la alimentación. Mientras que las zonas rurales canalizaron el 40.3% de sus recursos a la comida, las áreas urbanas hicieron lo propio con el 33.9%. En contraste, las ciudades invierten montos superiores en educación, esparcimiento, vivienda y servicios básicos.
Las diferencias geográficas dibujan realidades muy distintas entre regiones. Un hogar ubicado en la Ciudad de México registró un gasto mensual de 28,188 pesos, lo que duplica con creces los 12,734 pesos reportados en Chiapas. Esta dualidad también se manifiesta al interior de los estados; por ejemplo, Querétaro presenta la brecha más amplia del país entre su población urbana y rural, con una proporción superior a dos tantos de diferencia.
Dinámicas financieras y hábitos de consumo digital
En el ámbito del ahorro y las obligaciones financieras, los mecanismos tradicionales superan a los instrumentos bancarios convencionales. De los 4,107 pesos mensuales orientados a este sector, 1,660 pesos se canalizaron hacia tandas, cajas de ahorro y depósitos, superando a los 1,075 pesos destinados al pago de tarjetas de crédito. En contraste, los seguros médicos apenas figuraron con 58 pesos al mes.
La digitalización también transforma los hábitos cotidianos. El gasto en servicios de transporte mediante plataformas tecnológicas, estimado en 63 pesos mensuales, cuadruplica con amplitud a los 15 pesos invertidos en el Metro, registrando un incremento del 50% en el tramo final del periodo. Pese a ello, el transporte colectivo tradicional continúa dominando las calles con un promedio de 231 pesos mensuales por hogar.
Finalmente, la estructura demográfica influye de manera directa en la economía doméstica: las viviendas habitadas exclusivamente por adultos mayores de 65 años gastaron un 42% menos que aquellos hogares sin presencia de personas de la tercera edad, mientras que las familias con menores de 18 años superaron la media general en un 4.3%, impulsadas principalmente por los costos escolares.
Los resultados de esta encuesta no solo ofrecen una radiografía detallada del presente, sino que servirán como base fundamental para actualizar los ponderadores del Índice Nacional de Precios al Consumidor y optimizar la medición oficial de la inflación.
