El cambio en las estadísticas de violencia
Durante un largo periodo, la narrativa oficial sostuvo que la capital del estado mantenía indicadores más favorables en comparación con Ciudad Juárez en lo referente a delitos de alto impacto. Sin embargo, el panorama dio un giro drástico al cierre del mes de septiembre, periodo en el que Chihuahua Capital rebasó a Juárez en homicidios dolosos, poniendo bajo la lupa el desempeño de las corporaciones y los mandos encargados de la seguridad.
Desde la Comisaría de Seguridad Pública Municipal, encabezada por Julio Salas, se ha apostado de manera constante por discursos centrados en la inteligencia operativa, la coordinación interinstitucional y la implementación de diversos refuerzos. No obstante, la realidad en las calles parece distar de los informes oficiales, evidenciando que los grupos delictivos continúan operando a pesar de los operativos anunciados.
Ante este incremento en la violencia letal, surgen cuestionamientos sobre la eficacia real de las acciones preventivas y reactivas. La ciudadanía exige respuestas claras a las autoridades, debido a que la presencia de múltiples operativos no ha logrado frenar los ataques armados que impactan directamente a la tranquilidad de las familias en las diferentes colonias de la demarcación.
La inacción de los regidores en la comisión edilicia
Mientras las cifras de criminalidad muestran un repunte preocupante, el papel de vigilancia que corresponde al Poder Legislativo local y a los cuerpos edilicios ha generado debate. Específicamente, se señala la falta de una postura firme por parte de los integrantes de la Comisión de Seguridad Pública del Ayuntamiento, quienes hasta el momento no han convocado de manera formal al comisario para exigir un informe detallado sobre los resultados recientes.
Diversos actores políticos han centrado su atención en actividades partidistas y proselitistas, relegando a un segundo plano las responsabilidades fundamentales del encargo público. La falta de supervisión y exigencia de cuentas por parte de los regidores debilita el equilibrio institucional, permitiendo que los problemas prioritarios de la ciudadanía queden relegados frente a los intereses electorales y personales.
Vínculos políticos y cuestionamientos en el ámbito federal
En otro orden de ideas, el escenario político estatal también se ha visto salpicado por señalamientos en torno a posibles redes de influencia dentro de las delegaciones federales. Recientemente se ha vinculado a Luisa Fernanda Sandoval, funcionaria de la Profeco en la delegación Chihuahua, con Gregorio Chávez, hermano de la senadora Andrea Chávez.
Esta relación cobra relevancia debido a las indagatorias y cuestionamientos que pesan sobre Gregorio Chávez respecto al manejo de recursos públicos y aspectos administrativos, los cuales incluyen desde observaciones sobre nóminas hasta presuntas irregularidades en pagos operativos. Dichas acusaciones, que deberán ser investigadas y esclarecidas por las instancias competentes, ponen bajo escrutinio la transparencia en el manejo de fondos.
Asimismo, dentro de las oficinas de la propia delegación federal se han reportado simpatías políticas hacia figuras del partido en el poder, lo que genera inquietud sobre la imparcialidad institucional. La opinión pública y los sectores productivos demandan que dependencias encargadas de proteger los derechos ciudadanos operen con total autonomía, libres de sospechas sobre posibles conflictos de interés o redes de protección familiar.
