Una trayectoria dedicada al arte sonoro de las cuerdas
Durante siete décadas, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA) ha consolidado un estatus fundamental dentro del panorama musical mexicano. Especializada fundamentalmente en el repertorio para instrumentos de cuerda, la institución destaca en la escena cultural mediante temporadas que permiten valorar periódicamente la riqueza interpretativa de violines, violas, violonchelos y contrabajos.
Para Luis Manuel Sánchez Rivas, quien encabeza la dirección artística desde hace cuatro años, salvaguardar esta herencia no se reduce exclusivamente a replicar las piezas clásicas que configuran la columna vertebral del conjunto. El desafío también abarca la inclusión de nuevos compositores, corrientes estéticas y texturas auditivas.
“La OCBA debe continuar por ese camino, preservando este repertorio tan querido por el público, pero también hay que darnos la oportunidad de explorar otras propuestas”, señala en entrevista con Chilango Diario.
Las temporadas implementadas bajo su gestión han procurado fusionar composiciones icónicas con iniciativas interdisciplinarias que involucran a la danza, la intervención vocal y soportes audiovisuales. El propósito central consiste en plantear vivencias artísticas que estimulen tanto la destreza de los ejecutantes como el interés de los asistentes.
“Siempre en mis titularidades trato de ofrecer una programación rica, variada, sacar de la zona de confort a todo mundo, incluso a mí mismo”, puntualiza Sánchez Rivas, al tiempo que recalca la necesidad de modernizar los canales de difusión y la interacción con la audiencia a través de entornos digitales.
“Es importante que la OCBA no se quede en el pasado, sino que respete el pasado interpretando obras icónicas estando a la vanguardia en cómo nos comunicamos y contactamos con el público”, añade.
Democratización y cercanía con la sociedad
Uno de los ejes prioritarios en la labor de la agrupación consiste en disipar la creencia de que la música de concierto constituye un privilegio reservado para minorías. En respuesta a esta premisa opera el esquema denominado OCBA Contigo, una iniciativa con más de treinta años de vigencia en la cual los instrumentistas se desplazan hacia centros de asistencia social, recintos penitenciarios y espacios de acogida.
Esta dinámica posee una dimensión social profunda: llevar el arte sinfónico hacia sectores que, por múltiples factores, no tienen acceso a los auditorios tradicionales. Dicha estrategia se complementa con las presentaciones dominicales de carácter gratuito llevadas a cabo en el Conservatorio Nacional de Música y el Jardín Escénico, donde las familias pueden disfrutar de los mismos programas interpretados previamente entre semana en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
“Creemos firmemente que la música es para todos”, afirma el director artístico, reiterando el interés por extender el alcance territorial del conjunto más allá de los límites capitalinos.
De la sección de metales a la dirección artística
La formación musical de Sánchez Rivas comenzó en la infancia, cuando a los ocho años se integró a la banda escolar, experimentando primero con las percusiones y posteriormente con la tuba. Aquella actividad recreativa evolucionó de forma natural hasta consolidarse como un proyecto de vida profesional durante su juventud.
Su ingreso a la Escuela Nacional de Música de la UNAM le permitió profundizar en la ejecución de la tuba y en las bases de la composición. Fue en el seno de la banda sinfónica de dicha casa de estudios donde surgió su atracción hacia la dirección orquestal, fascinado por la sincronía generada entre los gestos del director y la respuesta instrumental.
A los dieciocho años solicitó la orientación del maestro Ismael Campos, quien le otorgó la oportunidad de ensayar con una transcripción de la obertura Fidelio, de Beethoven. Tras corregir sus movimientos en repetidas ocasiones, le propuso continuar hasta el final de la pieza y le encomendó dirigirla en la siguiente presentación pública.
“Ese fue uno de los momentos decisivos para decir: esto me apasiona. La música, ya sé que me apasiona a través del instrumento, de la tuba, pero acabo de descubrir que la dirección, el tener el gesto de lograr que los músicos que están enfrente de mí respondan a esos impulsos, que doy a través del movimiento, me parece espectacular”, relata.
Un balance de retos institucionales
Tras concluir su preparación como tubista, Sánchez Rivas complementó su perfil con especializaciones en dirección y una etapa de tres años como asistente musical en la Compañía Nacional de Ópera. Asumir la batuta de un conjunto de cuerdas supuso un reto mayúsculo al provenir de la familia de los metales.
“Cada ensayo, cada programa, cada concierto representa un gran reto para estar a la altura de las necesidades de la orquesta y de los expertos, que son los músicos que la integran”, reconoce el director, quien califica el periodo transcurrido como un ejercicio de retroalimentación generacional.
“Lo que ha hecho posible que sea exitoso ese encuentro de generaciones es que nuestro objetivo primordial es la música y el público; es hacerlo de la mejor manera posible”, enfatiza.
Programa conmemorativo por el septuagésimo aniversario
Los festejos centrales por los 70 años de la OCBA se llevarán a cabo el domingo 18 de octubre mediante un repertorio estructurado con tres piezas fundamentales para ensambles de cuerda: la Suite núm. 3 de Johann Sebastian Bach, la Suite Holberg op. 40 de Edvard Grieg, y Souvenir de Florencia op. 70 de Piotr Ilich Chaikovski.
Un aspecto sobresaliente del recital será la ejecución de la obra de Bach prescindiendo de la figura del director, recuperando los cánones de la interpretación barroca en la que el concertino guía al grupo desde el violín. Según el titular de la orquesta, esta modalidad refleja el dinamismo promovido durante su administración.
“El público va a encontrar una orquesta más activa que nunca en estos 70 años, con muchas ganas de seguir llevando el arte de la música de especialidad, de orquesta de cuerdas, con quien nos acompaña semana tras semana”, señala.
Proyección hacia el futuro cultural
Para la dirección artística, el aniversario representa un punto de partida hacia nuevas metas. El deseo principal es que su gestión sea recordada como una fase de apertura y revitalización donde se redujeran las distancias entre el escenario y los espectadores.
“Me gustaría que, el tiempo que he estado en la orquesta, se recuerde como un momento de renovación, de impulso, de generosidad por hacer música en donde la orquesta y el público se vuelven uno sólo, donde no hay una barrera entre el escenario y las butacas. Que estos 70 años simplemente sean el trampolín para los años que vienen”, concluye.
Como parte de las celebraciones organizadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y la Secretaría de Cultura federal, la agrupación ha desarrollado presentaciones en diversos recintos de la Ciudad de México. Los detalles de la cartelera actual pueden consultarse en el sitio oficial de la institución.
