Acción contundente en el corazón de Europa
Un grupo numeroso de activistas de Greenpeace, procedentes de hasta 17 países diferentes, protagonizó este miércoles una llamativa incursión en las instalaciones del Parlamento Europeo ubicadas en Bruselas.
Los manifestantes treparon por la fachada principal de uno de los edificios institucionales para desplegar una lona de dimensiones colosales con un mensaje directo: “Guerras, pobreza, crisis climática: quemar el gas roba nuestro futuro”.
A través de sus canales oficiales, la organización ecologista resumió el espíritu de la movilización con una firme reivindicación: “Exigimos un futuro en el que todo el mundo tenga acceso a una energía segura, limpia y renovable”.
La sombra de la cumbre europea y el impacto en los bolsillos
Esta protesta se materializó de forma estratégica en la víspera de una trascendental cumbre que reúne en la capital belga a los líderes comunitarios.
El encuentro tiene como ejes centrales el debate sobre la escalada en los precios de la energía y la persistente dependencia del Viejo Continente respecto a los combustibles fósiles.
La ONG recordó que este escenario de vulnerabilidad coincide con un periodo marcado por facturas desbocadas y un verano azotado por graves desastres climáticos en todo el territorio europeo.
Nuevos cálculos difundidos por Greenpeace Bélgica revelan que encarecer la energía ha significado un sobrecoste de 61.500 millones de euros para las familias comunitarias.
Esta cifra se acumuló entre los meses de marzo y agosto, representando una media de 50 euros más al mes por cada hogar de la Unión Europea si se compara con el mismo periodo de 2021.
Exigencias hacia una transición energética real
En declaraciones concedidas a la agencia EFE, el portavoz y activista de la organización Thomas Gelin subrayó que la protesta busca presionar a los eurodiputados.
El objetivo principal es que los legisladores “protejan a los hogares europeos del incremento de los precios de la energía” y establezcan un calendario definitivo.
Dicha hoja de ruta debe contemplar la eliminación progresiva del gas en el bloque comunitario con el horizonte puesto en el año 2035.
Asimismo, Gelin advirtió sobre la necesidad de adoptar un enfoque estructural enfocado en las fuentes renovables y criticó la estrategia actual.
“Y contar con una política de seguridad energética basada en una transición total hacia las energías renovables, y no limitarse a buscar nuevos proveedores de gas por todo el mundo, como se está haciendo actualmente”, puntualizó.
A corto plazo, el representante de la ONG insistió en la urgencia de implementar un plan de emergencia destinado a socorrer a las familias con mayores dificultades para sufragar los costes.
A largo plazo, advirtió que insistir en la búsqueda de hidrocarburos en diferentes rincones del planeta solo perpetuará un ciclo vicioso.
“Pero la solución a largo plazo consiste en apostar decididamente por las energías renovables, para dejar de cometer el mismo error una y otra vez de limitarse a buscar más gas en distintos lugares del mundo. Cuando vemos eso, lo que ocurre es que acabamos teniendo otra crisis energética cada dos años”, sentenció Gelin.
Presiones y movilizaciones paralelas
Desde la organización ecologista señalaron que estas demandas se han trasladado de manera reiterada ante representantes de la Comisión Europea.
Sin embargo, lamentaron la fuerte oposición de los lobbies sectoriales, denunciando que “hay otras entidades, en particular grupos de presión del petróleo y el gas, que se esfuerzan mucho por impedir que esta transición se lleve a cabo”.
Paralelamente, las inmediaciones de la Eurocámara fueron escenario de otras expresiones de descontento social.
Integrantes de Extinction Rebellion Bélgica y otros movimientos afines se concentraron en la céntrica plaza de Luxemburgo.
Allí, el colectivo Red Rebels realizó una performance artística para visibilizar el sufrimiento y la destrucción provocados por el cambio climático.
Por último, activistas de este mismo movimiento lograron introducirse en el recinto parlamentario para desplegar otra pancarta con un lema contundente: “El gas mata”.
