El impacto de los misiles en Riad
Los recientes ataques con misiles contra el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad han puesto contra las cuerdas la estrategia diplomática de Donald Trump. La acción insurgente ha trasladado el conflicto yemení directamente a territorio saudí, amenazando con dinamitar los planes del mandatario estadounidense de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato.
La administración norteamericana confiaba en mantener bajo perfil los frentes en Oriente Medio. Para ello, el presidente responsabilizó públicamente al líder ucraniano de la escalada en los precios de los combustibles, apuntando a los ataques contra refinerías rusas como el origen de un problema mundial ajeno a la política estadounidense en la región.
Contradicciones económicas y alianzas cuestionadas
La maniobra de la Casa Blanca incluía pactos para reactivar las exportaciones de crudo ruso y aliviar el mercado del gasóleo. Sin embargo, los expertos señalan que el volumen prometido por Vladímir Putin resulta insuficiente para contener el encarecimiento en las estaciones de servicio, dado que las exportaciones marítimas rusas han sufrido una caída cercana a un tercio.
Esta aproximación ha generado un profundo malestar en los socios europeos. El ex primer ministro británico, Boris Johnson, calificó la postura estadounidense con dureza: “Es repugnante que Estados Unidos esté levantando ahora las sanciones al combustible ruso, y es claramente ridículo culpar a Ucrania del repunte de los precios que, obviamente, comenzó con el cierre del estrecho de Ormuz. Putin está asesinando cada día a civiles ucranianos inocentes. Los ucranianos están luchando por sus vidas. Y, sin embargo, la Casa Blanca parece decidida a obligar a los conductores estadounidenses a financiar la matanza de Putin”.
En la misma línea se pronunció la ministra de Educación alemana, Karin Prien, quien sentenció: “Por unos pocos litros de gasóleo. ¡Qué falta de principios!”, mientras la Unión Europea respondía con un nuevo paquete de sanciones contra Moscú.
El dilema militar frente a los hutíes
El atentado en Riad, que cobró la vida de al menos un ciudadano estadounidense entre las víctimas mortales, evidencia las graves deficiencias en los sistemas defensivos del reino saudí frente a proyectiles lanzados desde una distancia de 800 kilómetros. Washington ha mantenido un alto el fuego unilateral con los hutíes, rechazando previas solicitudes de asistencia militar de sus aliados en el Golfo.
Ahora, el mandatario estadounidense enfrenta un escenario complejo: romper el pacto y reanudar las operaciones militares directas —cuyo coste estimado superaba los 1.000 millones de dólares diarios en fases previas— o arriesgarse a perder el control de la seguridad regional. Las alternativas pasan por explorar vías de negociación indirecta en Doha o asumir un desgaste político que ya erosiona las expectativas del partido gobernante en las urnas.
