La estética digital ha dado un giro radical en los últimos años. Mientras que la década pasada estuvo marcada por una saturación de cosméticos y contornos muy definidos, la tendencia actual impone una apariencia de rostro sin maquillar donde supuestamente impera la naturalidad. No obstante, conseguir este efecto minimalista ha desencadenado una dinámica paradójica: para aparentar que no se lleva nada en el rostro, las personas recurren a regímenes complejos de hasta 15 pasos, gadgets tecnológicos y productos de alto costo.
Para separar las prácticas verdaderamente funcionales de aquellas estrategias comerciales impulsadas por la búsqueda de validación en plataformas digitales, consultamos a la Dra. Yuvisela Méndez Aguilar, especialista en dermatología.
La especialista nos cuenta que este reciente boom del skincare llegó en la pandemia: “Cuando empezamos a usar las videollamadas, (nos estuvimos) viendo en una cámara todo el tiempo. Y eso hacía que notaras la arruguita, la manchita, etc. Desde entonces, nuestro interés sobre el cuidado de la piel se intensificó, así como nuestra manía de encontrarle cada vez más cosas que corregir”, cuenta la Dra. Méndez Aguilar
El impacto de las plataformas digitales en la salud cutánea
Por un lado, la visibilización masiva de estos temas ha servido para educar a la población sobre la importancia de atender el órgano más extenso del cuerpo humano. Sin embargo, la falta de guía profesional representa un riesgo latente para los consumidores.
Pero por otra parte, la especialista recalca que “tenemos que ser muy objetivos. No vas a dejar que un influencer te diga qué pastilla para la hipertensión tomarte o qué pastilla para la diabetes tomarte porque a él o ella le cayó bien, ¿no?. Al final vas con un médico, te hace estudios, te hace tu historia clínica, te pregunta qué necesitas y lo mismo pasa con la piel”, afirma.
Bajo este contexto, la doctora enfatiza la necesidad de distinguir entre el mantenimiento cosmético cotidiano y el abordaje clínico. El primer rubro se enfoca en mantener la salud de cutis sin alteraciones patológicas, mientras que el segundo soluciona padecimientos específicos como la rosácea o el acné.
Asimismo, advierte sobre las repercusiones psicológicas de los estándares irreales que circulan en internet. Si antes los programas de edición gráfica creaban siluetas inalcanzables, actualmente los filtros prometen pieles sin poros, textura ni líneas. Esto ha provocado que jóvenes de 18 o 20 años acudan a consulta solicitando procedimientos invasivos como toxina botulínica o rellenos buscando una apariencia ajena a la genética local.
Priorizar la salud sobre la perfección
Lejos de los rituales interminables exhibidos en internet, la experta señala que la constancia supera por mucho a la complejidad. Una rutina óptima debe ser financieramente viable y fácil de mantener a lo largo de los años.
Como base indispensable, la especialista recomienda un esquema fundamental que debe mantenerse durante toda la vida: Limpieza, hidratación, y protección solar. A partir de la tercera década de vida, o según las características particulares de cada individuo, es posible sumar un ingrediente activo por la mañana o la noche.
En cuanto al presupuesto, la Dra. Yuvisela recuerda que la rutina ideal es también la que se ajusta al bolsillo: adquirir artículos costosos que no se podrán volver a comprar resulta contraproducente para la economía y la salud del tejido.
Mitos y realidades de la tecnología cosmética
El mercado actual ofrece una infinidad de herramientas y aditamentos tecnológicos que prometen resultados milagrosos. No obstante, la dermatóloga aclara su verdadero funcionamiento. Respecto a los populares artefactos de fototerapia, aclara que las máscaras LED sí funcionan, pero no cualquier opción del mercado sirve. Además, advierte que la luz azul puede provocar efectos adversos en fototipos latinos, por lo que reitera que siempre será mil veces más prioritario un buen protector solar antes que invertir en una máscara.
Sobre los aparatos de estimulación electromagnética para los músculos faciales, la recomendación principal es usarlos siempre con medida y respetando las instrucciones del fabricante, evitando un uso desmedido que derive en inflamación.
Por otro lado, los populares parches hidrocoloides para las espinillas cuentan con un sustento médico válido enfocado en la recuperación de heridas, aunque la especialista aclara que únicamente sirven para granitos inflamados.
La especialista concluye que: “alrededor de los 25 años podríamos empezar a usar este tipo de tratamientos como preventivos. Poniendo así en paréntesis que cada piel es diferente”.
Una visión integradora de la dermatología moderna
La práctica médica actual ha evolucionado hacia un trato mucho más empático y respetuoso con la barrera cutánea, desterrando mitos antiguos como la prohibición de hidratar cutis con tendencia grasa.
A la par de este enfoque más gentil, la dermatología moderna entiende que la piel es el reflejo directo de lo que ocurre dentro del organismo, donde elementos como el descanso, la gestión del estrés y la alimentación juegan un papel determinante en el bienestar general del paciente.
