El principal centro de investigación estratégica de Israel, el Institute for National Security Studies (INSS), ha publicado un informe clave que detalla las líneas maestras de una renovada estrategia de seguridad nacional. Este giro conceptual, gestado tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 y consolidado en los últimos tres años, marca un profundo cambio en la visión geopolítica del país.
El documento ha sido redactado por Tamir Hayman, exjefe de inteligencia militar y actual director del centro. Su análisis no busca validar la estrategia, sino exponer una realidad operativa que ya guía la toma de decisiones del establishment israelí, lo que evidencia un viraje drástico hacia posturas de extrema dureza y confrontación permanente.
Primacía ideológica y el fin de los acuerdos
Uno de los ejes más controvertidos del nuevo paradigma es la “Primacía de la identidad judía sobre la democracia”. El texto advierte que “La identidad judía del Estado tiene prioridad sobre su sistema democrático de gobierno. Esta prioridad tiene por objeto garantizar la supervivencia de Israel como Estado judión, incluso a costa de socavar sus valores democráticos”.
Asimismo, la estrategia redefine el concepto diplomático al establecer que “La paz es un medio, no el fin”. Según el documento, “Cualquier acuerdo con actores árabes es temporal y engañoso. Por lo tanto, luchar por la paz supondría repetir el error de la ‘conceptzia’, el marco conceptual predominante considerado una de las causas principales del desastre del 7 de octubre […] La paz no es un valor intrínseco que genere seguridad, sino un medio para alcanzar otros objetivos políticos”.
La guerra permanente como herramienta de defensa
Bajo la nueva doctrina, el conflicto armado deja de ser una contingencia excepcional para convertirse en “La guerra como estado fundamental”. El informe sostiene que “La guerra es esencial para la seguridad nacional y no puede ser sustituida por un estado de paz, que, como ya se ha señalado, no es más que un medio y no un fin […] La guerra es necesaria, y la guerra preventiva es preferible porque garantiza un logro significativo desde el principio”.
Esta visión justifica la negativa constante a treguas en frentes como Gaza o el Líbano, priorizando la ofensiva frente a la contención. El propio Benjamín Netanyahu reconoció recientemente la necesidad de actualizar los principios tradicionales y apostar por ataques preventivos para neutralizar amenazas emergentes en la región.
Autosuficiencia y distanciamiento de Washington
En el ámbito internacional, el documento plantea una “Autosuficiencia y ruptura de la dependencia de Estados Unidos”. El análisis califica a Washington como una “potencia en declive” y argumenta que “Una dependencia excesiva de Estados Unidos expone a Israel a la influencia de un sistema de valores progresista estadounidense que es incompatible con el carácter judío de Israel. Romper los lazos con EEUU no solo es inevitable, sino también esencial para la independencia de Israel y la solidez de su identidad nacional judía”.
Ante este escenario, analistas internacionales señalan que el Estado hebreo se prepara para reducir su dependencia militar de la superpotencia norteamericana, diversificando su tecnología castrense y buscando nuevos socios industriales para el desarrollo de armamento.
El factor político y las perspectivas electorales
Expertos en política israelí coinciden en que, más allá de los procesos electorales y el posible recambio de figuras políticas, las líneas maestras de esta estrategia tienden a perpetuarse debido al profundo clima de polarización y al giro ideológico de la nación.
Como resume el propio director del INSS en una de sus valoraciones: “Este nuevo concepto no se ha articulado ni presentado oficialmente al público, ni se ha definido de forma vinculante en el ámbito de la defensa. Sin embargo, en la práctica, sus principios influyen en la toma de decisiones y determinan el enfoque de Israel en materia de seguridad”.
