Los preparativos para las celebraciones tradicionales del otoño ya comenzaron en el corazón de la capital del país. Desde la tarde del pasado miércoles 21 de octubre, cuadrillas de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) dieron inicio a las labores de montaje del alumbrado decorativo en las inmediaciones de la plancha principal, específicamente sobre la calle 20 de Noviembre.
Paralelamente, los creadores visuales adscritos al Taller de Arte Xibalbá se encuentran inmersos en la construcción de los elementos escultóricos que conformarán la tradicional Ofrenda Monumental de Día de Muertos. De acuerdo con las directrices emitidas por el Gobierno de la Ciudad de México, toda la estética visual de esta edición girará en torno a un profundo homenaje al ilustre grabador José Guadalupe Posada.
Detalles del mosaico luminoso y la estética urbana
Durante un recorrido de supervisión por la zona, se pudo constatar que la estructura central del sistema lumínico está prácticamente concluida. Dicho arreglo artístico consiste en un gigantesco mosaico luminoso que retrata a la icónica Catrina del célebre caricaturista hidrocálido, la cual sostiene delicadamente una flor de cempasúchil en una de sus manos.
Las tareas de colocación continuarán de manera ininterrumpida en los próximos días e incluirán composiciones lumínicas adicionales dispuestas sobre las fachadas de los edificios gubernamentales que circundan la plaza central. Esta representa la segunda ocasión en los últimos años que la administración local dedica la iluminación urbana a la obra gráfica de Posada, recordando antecedentes memorables como los diseños exhibidos en 2023 con piezas como «Gran Fandango y Francachela» y «La Calavera Maderista».
Una estructura monumental con aspiraciones de récord
Además de la iluminación aérea, el atractivo principal de la temporada será una impresionante figura escultórica de 32 metros de altura, la cual buscará establecer una marca histórica al coronarse como la Catrina más grande del mundo.
Este ambicioso proyecto visual destaca por su compleja tecnología: cada uno de los componentes óseos de la osamenta funcionará como una pantalla luminosa independiente. Asimismo, la monumental vestimenta contará con bordados artísticos integrados por luces LED que proyectarán motivos alusivos a los colibríes y a los tradicionales pétalos de cempasúchil.
El minucioso proceso de creación artesanal
La elaboración de estas estructuras monumentales constituye una tradición técnica que involucra la colaboración coordinada de arquitectos, dibujantes y herreros especializados. Todo el proceso creativo arranca con un boceto en papel que posteriormente se traslada a escala real mediante trazos de gis sobre el suelo de los talleres operativos que la Sobse mantiene en la alcaldía Iztapalapa.
Sobre estas guías físicas, los artesanos moldean y sueldan piezas de alambrón hasta consolidar la geometría deseada. Finalmente, las estructuras metálicas son revestidas con escarcha, manguera luminosa y tecnología LED. Debido a sus dimensiones colosales, las piezas se fabrican por fragmentos seccionados para luego ser trasladadas al Centro Histórico, donde se ensamblan minuciosamente como si se tratara de un gigantesco rompecabezas urbano.
