
Los orígenes de la industria audiovisual en territorio mexicano se remontan a 1896, cuando los emisarios de los hermanos Lumière instalaron en la entonces calle de Plateros —hoy conocida como Madero— la primera función pública de imágenes en movimiento. Aquella función inaugural contaba con un aforo limitado a 40 sillas, un costo por boleto de 50 centavos y un dispositivo portátil que cumplía las funciones de cámara, laboratorio de revelado y proyector.
Este acontecimiento marcó el punto de partida para que la capital mexicana se consolidara como el eje neurálgico del sector audiovisual del país y de toda la región latinoamericana. Con motivo de la conmemoración, en 2026, de los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, resulta pertinente analizar el impacto económico de esta alianza bilateral a lo largo de los siglos.
De los grandes almacenes al control aéreo: la huella gala en la capital
La influencia europea en el corazón del centro histórico no se limitó al séptimo arte. A poca distancia de aquella primigenia sala cinematográfica, familias procedentes de la región francesa de Barcelonnette establecieron los primeros comercios de estilo parisino, sentando las bases de emblemáticas cadenas de tiendas departamentales como Liverpool y El Palacio de Hierro.
Asimismo, el capital de origen francés participó activamente en la creación del Banco Nacional de México en 1884. Décadas más tarde, en 1969, el sistema de transporte colectivo Metro inició operaciones impulsado por tecnología de ingeniería parisina y convoyes fabricados por la empresa Alstom.
En la actualidad, corporaciones como Thales administran desde la Ciudad de México un centro especializado en servicios de control del tráfico aéreo que da cobertura a la totalidad de América Latina. Sectores estratégicos como el comercio, la banca, el transporte masivo, la aviación y el cine demuestran que gran parte de la infraestructura cotidiana de la metrópoli posee raíces compartidas con la nación europea.
Inversiones bilaterales y cifras clave del intercambio comercial
La vigencia de estos lazos económicos se refleja en los indicadores financieros actuales. Francia se posiciona como el noveno inversionista extranjero en territorio mexicano, con la presencia de aproximadamente 70 empresas distribuidas en las 32 entidades federativas, las cuales generan cerca de 750,000 empleos directos e indirectos.
Dentro de la República, la Ciudad de México concentra el mayor volumen de capital francés recibido, albergando a más de 92 empresas que sustentan alrededor de 33,000 puestos de trabajo locales.
El flujo económico opera en ambas direcciones. México destaca como el principal inversionista latinoamericano en suelo francés y exporta anualmente mercancías por un valor superior a los 3,000 millones de dólares. Como muestra de este dinamismo, ambos gobiernos ratificaron un Plan de Acción Conjunto destinado a fortalecer su alianza estratégica, en paralelo con la modernización del acuerdo comercial entre la nación latinoamericana y la Unión Europea.
La evolución del séptimo arte y la producción contemporánea
Aquel modesto proyector inicial experimentó un crecimiento exponencial con el paso de las décadas. De acuerdo con datos del Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025, publicado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la capital del país dispone de 1,854 pantallas cinematográficas.
Del total de 235 largometrajes nacionales producidos en dicho periodo, 130 se realizaron en la Ciudad de México, lo que representa más de la mitad de la producción cinematográfica total del país.
La cooperación bilateral también se manifiesta en la gran pantalla: 7 de las 63 coproducciones internacionales del cine mexicano se concretaron junto a Francia. Además, el país europeo ocupó la tercera posición a nivel mundial con mayor participación de películas mexicanas en sus muestras y festivales especializados, evidenciando un flujo cultural de ida y vuelta.
Al cumplirse dos siglos de diplomacia conjunta, la relación bilateral funciona bajo una dinámica similar a la antigua caja de madera de los Lumière: absorbe talento y perspectivas de ambas naciones, las materializa en sectores productivos tangibles y las proyecta hacia el futuro.
