Un diputado de izquierdas bajo la amenaza de la exclusión
El legislador israelí Ofer Cassif, miembro del partido de corte progresista Hadash, ha alzado la voz en vísperas de unos comicios generales marcados por la máxima tensión política. Cassif, uno de los escasos políticos judíos que integra la Lista Conjunta —formación mayoritariamente palestina—, defiende sin ambages la convivencia pacífica y los derechos civiles tanto de la minoría árabe en Israel como de los habitantes bajo ocupación en Cisjordania y Gaza.
La presencia del político en la contienda electoral no estuvo garantizada hasta el último momento. Meses atrás, el Comité Electoral Central dictó su exclusión impulsada por sectores de la ultraderecha, aunque la medida fue finalmente revocada por el Tribunal Supremo de Israel. Pese a librarse de la inhabilitación, el clima de hostilidad hacia su figura y hacia las formaciones que representan a la ciudadanía árabe no ha dejado de intensificarse en la recta final de la campaña.
Violencia callejera y temor a una deriva antidemocrática
Durante la entrevista, el candidato izquierdista ha denunciado un alarmante incremento de la intimidación en las calles, señalando directamente a grupos extremistas que, según sostiene, cuentan con el beneplácito gubernamental. “Hay milicias fascistas, no solo en los territorios ocupados, también en Israel”, advierte Cassif, quien teme episodios de violencia grave tanto durante la jornada electoral como en los días posteriores.
El parlamentario también ha cuestionado la neutralidad de las fuerzas de seguridad, afirmando que instituciones históricas han quedado subordinadas a los intereses del bloque gobernante que encabeza Benjamín Netanyahu y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. “Por eso Israel es ahora una dictadura fascista. No es exactamente como Italia, Alemania o España, porque el fascismo del siglo XXI es diferente, las circunstancias son diferentes, pero básicamente las ideas son iguales”, subraya.
Acoso personal y rechazo parlamentario
La labor política de Cassif en la Knéset no ha estado exenta de castigos institucionales. A lo largo de los últimos años, ha sido suspendido en repetidas ocasiones por denunciar públicamente la situación en la Franja de Gaza. El diputado relata que su postura le ha costado sufrir un fuerte aislamiento social y un constante hostigamiento en su localidad de residencia, al punto de sentirse más protegido al visitar poblaciones palestinas que en entornos judíos.
“Nunca ha sido fácil para mí estar en la Knéset, porque soy el único judío de una lista en la que el resto de diputados son palestinos”, explica, recordando que sus detractores llegan a calificarlo de traidor o antisemita, a pesar de que parte de su familia sobrevivió al Holocausto nazi. Pese a este escenario adverso, reivindica la necesidad de mantener activa una oposición firme frente a lo que califica como un proyecto de tinte mesiánico y radical.
Expectativas electorales y condiciones para un cambio
De cara a las urnas, la estrategia de la Lista Conjunta pasa por consolidar su representación para condicionar un hipotético gobierno alternativo que desbanque al bloque derechista. Aunque la mayoría de los partidos de la oposición rechazan sumar a las formaciones árabes en un Ejecutivo formal, Cassif ve viable un respaldo parlamentario externo condicionado a frenar las políticas de asentamientos y frenar el deterioro de los derechos civiles.
El político concluye que el principal objetivo actual es frenar el avance autoritario y restaurar cauces de diálogo con la comunidad internacional. “Este es un gobierno fascista y todos los regímenes fascistas no quieren una oposición verdadera”, sentencia, insistiendo en que se precisan líderes valientes respaldados por una presión exterior firme para lograr una transformación profunda en Oriente Medio.
