El impacto del ‘mediacidio’ en el conflicto de Gaza
La relatora especial de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, ha presentado ante la Asamblea General su nuevo informe titulado “La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio”. En el documento, advierte que la ofensiva actual ha intensificado de forma drástica la agresión contra el sector informativo y a través de él. Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra funcionarios de la Corte Penal Internacional y contra su propia persona, la intervención se realizó por videoconferencia desde Túnez.
Desde octubre de 2023, las autoridades israelíes han implementado estrategias para bloquear la labor del periodismo palestino, imposibilitando la cobertura independiente. Según el informe, este bloqueo responde a un propósito deliberado que busca ocultar crímenes masivos y destruir la capacidad de documentarlos. La relatora define este fenómeno como un ‘mediacidio’, donde la supresión de la verdad opera como un componente central de la agresión contra la población civil.
Eliminación de testigos y censura sistemática
El primer pilar de esta maquinaria destructiva es la anulación física de los cronistas locales. Unos trescientos trabajadores de medios han fallecido a causa de los ataques, de los cuales aproximadamente setenta fueron asesinados de manera directa por ejercer su profesión. Además, más de cuatrocientos han resultado heridos, cerca de un centenar ha sido detenido y el 81% de las infraestructuras de telecomunicaciones en la franja han sufrido daños severos o destrucción total.
La relatora subraya que la eliminación de observadores y archivos vulnera directamente las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia. Paralelamente, existe un férreo control institucional dentro de Israel. Solo en 2024, la censura militar prohibió 1.635 noticias y aplicó filtros parciales en otras 6.265, lo que promedia más de 21 intervenciones diarias. Ante esto, Albanese ha recordado el precedente del tribunal para Ruanda con la Radio de las Mil Colinas, señalando que los responsables de los medios también pueden incurrir en responsabilidad penal por incitar al odio.
El papel de la prensa occidental y las plataformas digitales
El tercer elemento analizado en la investigación apunta a la complicidad de influyentes medios occidentales en la difusión de narrativas oficiales sin verificar y en la marginación de las voces locales. El texto introduce el concepto de ‘camuflaje humanitario’, refiriéndose a la práctica de presentar presuntos crímenes internacionales como operaciones militares legítimas mediante el uso de términos eufemísticos como «órdenes de evacuación» o «zonas seguras».
En el ámbito tecnológico, plataformas como Meta, X y Alphabet han desempeñado un rol determinante. Informes internos de Meta indican que 38,8 millones de publicaciones sobre Palestina fueron suprimidas o restringidas desde finales de 2023, mientras que los perfiles de medios palestinos sufrieron una caída del 77% en su interacción. Al mismo tiempo, las solicitudes de retirada de contenido enviadas por el Gobierno israelí obtuvieron un índice de cumplimiento del 99,2% en TikTok y del 94% en Meta.
Conclusiones y peticiones a la justicia internacional
El documento concluye que la perpetración de matanzas masivas requiere no solo la anulación de vidas humanas, sino también la destrucción de los mecanismos probatorios y morales que permiten fiscalizar esos actos. Ante este escenario, la relatora ha formulado exigencias concretas a diversos actores globales.
A la Asamblea General le ha solicitado la creación de un mecanismo independiente para salvaguardar las pruebas sobre agresiones a la prensa. A los Estados les urge a cooperar con la justicia internacional y proteger los archivos periodísticos. Finalmente, ha pedido al fiscal de la Corte Penal Internacional en La Haya que investigue de manera prioritaria la incitación pública al genocidio por parte de cargos gubernamentales y figuras mediáticas.
