Las claves de unos comicios decisivos bajo la sombra de la guerra
Israel celebra este martes unas elecciones generales consideradas de máxima trascendencia para definir el rumbo político del país y poner a prueba la continuidad de Benjamín Netanyahu. Los comicios se desarrollan tres años después de la ofensiva de Hamás del 7 de octubre y la consiguiente campaña militar en la Franja de Gaza, un conflicto que ha dejado más de 74.500 personas fallecidas y ha rediseñado la estrategia de seguridad nacional.
En la recta final de la campaña, el primer ministro ha recurrido a tácticas de fuerte polarización. A través de sus redes sociales, difundió una imagen generada por inteligencia artificial que simulaba una explosión nuclear en Tel Aviv, advirtiendo sobre un supuesto segundo Holocausto promovido por Irán. Esta estrategia ha contado con el respaldo de Donald Trump, quien instó al electorado israelí a respaldar a su aliado para terminar la misión pendiente contra el régimen de Teherán.
Estrategias de supervivencia política y movilización del miedo
Diversos analistas señalan que las maniobras del actual mandatario reflejan un profundo temor a perder el poder tras gobernar durante casi 20 años en distintos periodos. El profesor Guy Ben-Porat, de la Universidad Ben Gurion, apunta que la derecha tradicional recurre sistemáticamente a la manipulación del miedo ciudadano para movilizar a un electorado potencialmente descontento que podría abstenerse.
Frente a este discurso centrado en la amenaza exterior permanente, la oposición busca desplazar el eje del debate hacia cuestiones internas urgentes. Entre las propuestas del bloque alternativo destacan la reactivación de la economía, la exigencia de una comisión oficial de investigación sobre los fallos de seguridad que permitieron los ataques de 2023 y la imposición del servicio militar obligatorio para los jóvenes ultraortodoxos, un colectivo que actualmente disfruta de exenciones avaladas por la coalición gobernante.
El papel secundario de la cuestión palestina y el impacto electoral
A pesar de la gravedad del conflicto en Gaza y del incremento de la violencia en Cisjordania, la situación de la población palestina ha permanecido mayoritariamente al margen de los debates principales de los partidos judíos. Las formaciones han competido por exhibir posturas de mayor dureza, mientras que las organizaciones que representan a la minoría árabe en Israel, que aglutina a cerca del 20% de la población, afrontan restricciones institucionales y el rechazo generalizado a integrarse en futuros pactos de gobierno.
Paralelamente, un informe reciente de una comisión independiente de la ONU ha denunciado que tanto las incursiones militares como las acciones de los colonos en los territorios ocupados responden a una estrategia coordinada de desplazamiento. Sin embargo, estas violaciones de derechos humanos y el estatus de la ocupación continúan sin influir de manera determinante en las decisiones de la gran mayoría de los más de 7 millones de ciudadanos convocados a las urnas.
