Un estrecho margen que frena la continuidad del Likud
El partido conservador Likud, liderado por el veterano primer ministro Benjamín Netanyahu, se ha impuesta por la mínima en las elecciones generales de Israel. A pesar de superar a su principal contendiente, los sondeos a pie de urna apuntan a que el mandatario no logrará articular una nueva mayoría con las fuerzas ultranacionalistas que lo han acompañado en el poder desde 2022.
Los datos preliminares de la televisión local otorgan a la formación de Netanyahu 25 escaños, superando por dos asientos a Yashar!, la plataforma opositora encabezada por el exgeneral Gadi Eisenkot, que se queda con 23 diputados. No obstante, el bloque opuesto a Netanyahu acumula una ventaja numérica suficiente en el Parlamento para aspirar a la investidura.
Participación histórica y tensión en la jornada electoral
Los colegios electorales cerraron tras registrar una afluencia sin precedentes en el Estado hebreo. El Comité Electoral Central situó la participación por encima del 74%, un hito que generó profunda inquietud en el entorno del actual primer ministro ante el temor de una movilización masiva de sus detractores.
Durante la jornada, Netanyahu apremió a sus bases bajo la premisa de salvar el país, aunque los bastiones tradicionales del Likud experimentaron una afluencia inferior a la media nacional. Incluso se solicitó formalmente ampliar el horario de votación, una medida que las autoridades electorales desestimaron de inmediato.
Polarización y el papel clave de la minoría árabe
El proceso electoral estuvo marcado por una intensa confrontación y discursos de tinte discriminatorio contra los votantes y partidos palestino-israelíes. La campaña de Netanyahu giró en torno al lema derecha o Palestina, advirtiendo sobre un hipotético Ejecutivo rival respaldado por las minorías.
La población de origen palestino, que representa aproximadamente el 20% de la población total y el 16% del censo electoral, respondió con una alta movilización en respuesta a la creciente marginación experimentada desde el estallido del conflicto en Gaza. Mientras tanto, la cuestión territorial quedó relegada frente a posturas de carácter radical en el arco político judío.
