Una batalla digital en el corazón del bolsonarismo
Tras los resultados de la primera vuelta electoral en Brasil, la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva enfrentaba un escenario sumamente adverso frente a la derecha. Sin embargo, el esfuerzo coordinado tanto en las calles como en el entorno virtual permitió una remontada histórica que culminó con un 51,7% de los votos.
Mientras los movimientos estudiantiles y populares desbordaban las calles del país con masivas movilizaciones, la disputa por el relato en internet cobró un protagonismo absoluto. En este terreno dominado históricamente por la ultraderecha, la estrategia digital se convirtió en la pieza angular para captar cada sufragio decisivo.
El diputado detrás del entramado virtual
El artífice principal de esta táctica de movilización en la red fue el diputado André Janones, quien se consolidó como una figura clave junto al candidato presidencial. Janones impulsó una campaña orientada a disputar el terreno de las plataformas de Silicon Valley, un espacio vital en un país donde las operadoras telefónicas facilitan el acceso gratuito a aplicaciones como WhatsApp.
A través de canales de mensajería masiva, el legislador articuló una red de apoyo que alcanzó los 10 millones de seguidores en vísperas de la segunda vuelta. Su enfoque consistió en coordinar acciones precisas para hackear los algoritmos de las redes sociales mediante una alta interacción en contenidos favorables.
Misiones coordinadas y control de algoritmos
Janones empezó a repartir a su ‘ejército’ misiones e instrucciones de cómo interactuar en redes –maximizar la interacción con los posts favorables, mirando los vídeos hasta el final, escribiendo mensajes personalizados de respuesta, compartiendo y guardando los posts– para explotar el diseño que premia las publicaciones que retienen la audiencia en las plataformas. Esta dinámica mantuvo a miles de voluntarios enganchados bajo la premisa de hacer estallar viralmente los mensajes de apoyo a la izquierda y las críticas hacia su adversario.
Asimismo, la estrategia dictaba ignorar por completo las publicaciones del sector opositor para evitar alimentar su visibilidad. Las directrices también incluyeron campañas de búsqueda en Google para influir en las sugerencias del motor y llamadas constantes a contactar a conocidos para asegurar la movilización del electorado hasta el último momento.
Desafíos futuros para el nuevo mandato
A pesar de los cuestionamientos sobre el perfil y los antecedentes del propio Janones, su táctica cumplió el objetivo de reducir la abstención electoral a mínimos históricos en dos décadas. Ante este panorama, el desafío que enfrenta la izquierda brasileña radica en la dependencia de las infraestructuras tecnológicas extranjeras.
Durante su discurso de victoria, el presidente electo reconoció la importancia de la participación ciudadana y abogó por una mayor regulación de las grandes tecnológicas. El reto sobre la mesa es construir espacios de participación política que no dependan de plataformas digitales privadas.
