A una década de su debut solista, Jesse Baez reflexiona sobre su evolución artística e independencia
Fue en el año 2016 cuando el panorama de la música urbana alternativa experimentó un punto de inflexión con la publicación de B.A.E.Z., un EP de siete temas y 20 minutos de duración que sirvió como carta de presentación para el cantante y compositor guatemalteco-estadounidense. Tras dar sus primeros pasos en la industria como integrante de la agrupación Easy Easy, este material marcó su incursión oficial en los escenarios como solista dentro de las sonoridades del R&B en español.
Al hacer una pausa para evaluar el camino recorrido durante esta década, el intérprete reconoce que el paso de los años ha traído consigo tanto aprendizajes profundos como desafíos constantes. Lejos de mostrarse complaciente, asume con madurez que su perspectiva sobre la industria y el arte ha madurado drásticamente, aunque conserva la inquietud por seguir perfeccionando su oficio.
“La diferencia entre mi yo de hace 10 años y el presente es que creo que ahora sé más cosas. Y ahora que sé más cosas, sé que sé menos cosas”, expresa en entrevista con Chilango Diario. “Creo que me he profesionalizado de cierta manera, pero al mismo tiempo siento que nunca voy a terminar de aprender”.
La consolidación de una visión propia e independiente
Recordando sus etapas anteriores, desde su fichaje con el sello Finesse Records hasta su reciente transición hacia la autonomía creativa tras concluir su contrato con Universal Music el año pasado, el músico asegura que hoy posee una claridad absoluta sobre sus metas artísticas, sus métodos de trabajo y las colaboraciones que desea emprender.
“Eso antes no lo tenía. [Ahora] Tengo la calma de poder pagar mis utilidades de la música y hace 10 años tenía todavía la presión de ‘espero que se arme’. Y creo que eso, soy una persona más final, creo que sé más lo que me gusta y sé mejor lo que quiero hacer”, puntualiza.
Vigencia sonora y conexión directa con el público
Lejos de perder terreno, el artista ha mantenido su relevancia cultural combinando su característico estilo introspectivo con apuestas inesperadas, como su reinterpretación del clásico Desvelado de Bobby Pulido, además de alianzas estratégicas con figuras de la escena como Yoshi y Álvaro Díaz en los sencillos “La gravedad y el tiempo” y “En la misma ciudad”. Estos lanzamientos complementan la edición extendida de su placa discográfica previa, titulada HENRY: Deuces, la cual incorporó canciones inéditas a su repertorio.
“A mí me gusta cantar, la verdad. Entonces yo sólo quiero poder cantar mis canciones. El momento en que más feliz estoy es cuando me encuentro en un escenario cantando. Me siento muy dichoso de poder todavía dedicarme a esto, de tener amigos con los que pueda hacer canciones así y lo que más quiero que se lleven es que sientan que hay alguien con el que se puedan identificar”, comparte con franqueza.
Este recorrido sonoro, que abarca desde sus primeras producciones hasta sus materiales más recientes, converge en sus presentaciones en vivo, incluyendo su paso por el escenario de Los Pastitos en el marco del Festival Internacional Cervantino.
Un romance entrañable con la capital mexicana
Asentado de manera permanente en la CDMX, el compositor no oculta el profundo afecto que profesa por el territorio que vio despegar formalmente sus aspiraciones profesionales y consolidar su proyecto musical.
“Yo soy guatemalteco, pero realmente México, y en específico la Ciudad de México, me han dado mi carrera… A mí me encanta, yo nunca había vivido en una ciudad latinoamericana tan grande”, concluye.
