La comunidad capitalina y los defensores de la fauna silvestre despidieron a uno de los ejemplares más entrañables y representativos de la capital mexicana. El pasado 19 de septiembre, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) confirmó el deceso de Fortunata, un ejemplar histórico que habitaba en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec y que perdió la vida a la edad de 36 años y cinco meses de edad.
Su partida cierra un capítulo sumamente significativo para la historia del recinto ecológico, donde su presencia acompañó a múltiples generaciones de visitantes que acudían al bosque para observar a esta majestuosa habitante de la sabana africana.
Una trayectoria excepcional y un récord de longevidad
El caso de este ejemplar destaca no solo a nivel local, sino también en el ámbito internacional. De acuerdo con los registros de la Sedema, se consolidó como la jirafa más longeva de la CDMX y una de las más longevas de todo el mundo dentro de su especie.
A lo largo de su prolongada existencia, desempeñó un rol fundamental en los programas de reproducción y protección de la fauna, convirtiéndose en madre de al menos 10 crías y abuela de varias generaciones que heredaron su legado dentro del mismo espacio de conservación.
El respaldo de un equipo multidisciplinario
Alcanzar los 36 años y cinco meses de Fortunata no fue producto del azar, sino el reflejo directo de la atención especializada que recibió de manera constante. Su notable expectativa de vida se debió al esfuerzo coordinado de expertos en diversas áreas, tales como medicina veterinaria, nutrición animal y zootecnia.
Las autoridades capitalinas externaron su reconocimiento al personal que dedicó décadas a vigilar su salud y bienestar, al tiempo que manifestaron su empatía hacia el público y los trabajadores que establecieron un vínculo afectivo con el ejemplar.
Cinco claves para entender la vida de Fortunata
Para honrar la memoria de esta icónica jirafa que falleció en 2026, las autoridades ambientales destacaron una serie de aspectos fundamentales sobre su biología y su rutina diaria:
- Longevidad récord: Fortunata alcanzó los 36 años de edad, superando considerablemente la expectativa promedio de vida de las jirafas, que ronda los 25 años.
- Hogar y entorno: habitó junto a su manada en el área de la sabana africana, dentro del bioma de pastizales del zoológico de Chapultepec.
- Alimentación especial: su régimen alimenticio incluía un preparado nutricional en forma de “pastel”, elaborado con concentrado rico en fibra, alfalfa achicalada, grenetina y jugo de manzana.
- Dimensiones: superaba los cuatro metros de altura.
- Descendencia: entre sus hijas destaca Keyla, quien permanece en el mismo zoológico de Chapultepec.
El envejecimiento bajo el resguardo humano
El caso de este ejemplar pone sobre la mesa los retos y características que implica el cuidado de especímenes longevos en cautiverio. Según la dependencia ambiental, los animales que superan su esperanza de vida natural suelen manifestar modificaciones físicas asociadas a la edad avanzada, como pérdida de pelaje, aparición de canas, cataratas, reducción de masa muscular, obesidad o complicaciones en la movilidad.
Para garantizar una óptima calidad de vida en esta etapa, los centros de conservación implementan esquemas rigurosos que abarcan desde revisiones clínicas constantes hasta programas de enriquecimiento ambiental y dietas formuladas a la medida.
Mientras otros animales emblemáticos como Xin Xin continúa siendo una de las habitantes más queridas de Chapultepec, la partida de Fortunata deja una huella imborrable en el corazón del zoológico y en la memoria colectiva de la capital del país.
En los Centros de Conservación de Vida Silvestre de la Ciudad de México, el cuidado, la atención médica y la alimentación especializada permiten que muchos animales superen la expectativa de vida de su especie.
Conoce más sobre estos cuidados en este post. pic.twitter.com/tcCHU5GkcD
— Secretaría del Medio Ambiente (@SEDEMA_CDMX) August 28, 2026
