Una sentencia que transforma la juventud
Existir no equivale necesariamente a transitar por la vida con un propósito claro, un dilema que aborda de manera frontal la nueva producción televisiva Prefiero la muerte. Para el joven Archie, interpretado por Diego Bernal, su trayectoria da un vuelco absoluto tras recibir una condena ineludible: la mordedura de un zombie que sella su destino pero que, paradójicamente, le otorga un motivo genuino para aprovechar cada segundo. Ante un proceso de transformación físico sumamente pausado, el protagonista decide dejar atrás su faceta de inadaptado escolar para exprimir al máximo sus últimos momentos y, de paso, intentar frenar una catástrofe de muertos vivientes.
En la visión del director mexicano Sebastián Sariñana, transitar hacia la madurez va mucho más allá de cumplir años; implica habitar un entorno convulso donde cada vivencia se experimenta con intensidad, desconcierto y vértigo.
“La clave es no tratar [la adolescencia] como una época inocente, porque la neta es que cuando la vives, la vives al cien y los problemas que tienes son del tamaño del mundo”, afirma con una sonrisa.
Nostalgia pop y referentes generacionales
Asumiendo los roles de creador, guionista y realizador, Sariñana consolida este título como su trabajo más personal hasta la fecha. Nutrido por la cultura pop de las décadas de los 90 y 2000, el proyecto bebe de múltiples influencias que van desde producciones seriadas y animadas hasta el cine de género fantástico, logrando fusionar el humor negro con una profunda reflexión sobre las crisis existenciales de la juventud sin caer en miradas condescendientes.
“En mi generación era mucho más pesimista la cosa”, recuerda. “Había una sensación de que no hay futuro. ¿Cómo lo vive alguien joven hoy? Lo debe vivir mucho peor. Pero cuando parece que todo está perdido, encuentras el verdadero significado de los amigos, de la vida, de la familia. Y qué mejor para contar esto que un morro que está contagiado de una infección zombie”.
En este recorrido, Archie encuentra un soporte fundamental en su mejor amiga Cris, encarnada por Lilith Curiel. Juntos se embarcan en la misión de desmantelar una conspiración que amenaza con desatar el caos en la apacible localidad de Mendoza. El realizador los define como los marginados del entorno:
“Son dos morros sin familia que solamente se tienen el uno al otro. Y rápidamente aprendieron a no soltarse ni dejar de creer en ellos. Ni siquiera ante el fin del mundo”.
Estética visual y dilemas existenciales
Bajo una propuesta visual de corte low-fi, rebeldía palpable y una cuidada selección sonora que transita por el indie y el post-punk, la ficción lleva a sus protagonistas al extremo de sus capacidades emocionales y físicas.
Inspirado en la dualidad moral explorada por figuras como David Lynch, el director incorpora personajes complejos en todos los niveles generacionales, incluyendo la participación de Fernanda Castillo en el papel de una detective sarcástica encargada de indagar en los sucesos más extraños de la región.
Lejos de estigmatizar a las nuevas generaciones, la narrativa utiliza el contexto fantástico para plantear interrogantes universales sobre la empatía, el valor de la comunidad y la urgencia de hallar sentido a la existencia en pleno siglo XXI.
“Él se plantea preguntas trascendentales sobre lo que está pasando hoy y lo que significa ser joven en el siglo XXI. ¿Por qué me importa el mundo? ¿Por qué me debo preocupar por los demás? ¿Qué significan los amigos, el amor, ser parte de una comunidad? Aún rodeados de gore, terror y zombies, Prefiero la muerte deja claro que nunca es tarde para empezar a vivir.
La ficción estará disponible en la plataforma de streaming a partir del 2 de octubre.
