La pasión que despierta el enfrentamiento más tradicional del balompié mexicano volvió a rebasar los límites de la cancha, transformando la euforia deportiva en un episodio de abierta hostilidad urbana. Durante las primeras horas del domingo, simpatizantes de los dos clubes con mayor convocatoria en el país protagonizaron un enfrentamiento físico sobre una de las arterias viales más importantes del sur de la Ciudad de México.
Violencia tras el clásico nacional
Los hechos ocurrieron en las inmediaciones del Periférico Sur, una zona de intensa circulación vehicular situada dentro de la demarcación territorial de Coyoacán. De acuerdo con los primeros reportes de los testigos y automovilistas que transitaban por el lugar, el altercado comenzó minutos después de que concluyera la transmisión del encuentro deportivo que paraliza a la nación.
Lo que inició como un intercambio de consignas y provocaciones verbales entre seguidores del conjunto azulcrema y la escuadra rojiblanca escaló rápidamente hasta los golpes. En medio de los carriles centrales y laterales de la vía rápida, los involucrados se lanzaron patadas y puñetazos, ignorando el riesgo inminente que representaba el tráfico nocturno y la presencia de familias en los alrededores.
Impacto en la seguridad urbana
Este tipo de incidentes vuelve a encender las alertas entre las autoridades encargadas de la seguridad pública y los organizadores de eventos deportivos, quienes desde hace años buscan erradicar la violencia generada por los grupos de animación. Las autoridades capitalinas han reiterado en múltiples ocasiones que las rivalidades dentro del terreno de juego no deben traducirse en agresiones físicas ni en alteraciones del orden público en las calles.
Hasta el momento, los cuerpos de emergencia y las instancias de seguridad ciudadana no han emitido un reporte oficial detallando el número exacto de personas detenidas o lesionadas como saldo de esta gresca nocturna. Sin embargo, las imágenes del suceso han comenzado a circular ampliamente en plataformas digitales, generando condenas generalizadas por parte de la afición sensata que exige castigos ejemplares para quienes utilizan el fútbol como pretexto para delinquir y sembrar el caos en la capital del país.
