El dilema de la automatización en el cuidado de adultos mayores
Durante un reciente foro enfocado en las innovaciones tecnológicas y las garantías fundamentales, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos lanzó una advertencia sobre el uso de sistemas automatizados en sectores vulnerables. El organismo enfatizó que la inteligencia artificial en servicios dirigidos a personas mayores debe complementar, y no sustituir, el cuidado humano.
Especialistas y funcionarios coincidieron en que estas herramientas digitales tienen el potencial de optimizar el bienestar, fomentar la independencia y elevar los estándares de vida de este sector poblacional, a condición de que exista una constante supervisión humana en cada proceso implementado.
Riesgos de marginación y barreras de acceso
Uno de los puntos más críticos señalados durante el encuentro fue cómo la digitalización acelerada puede transformarse en una nueva forma de exclusión. Esto ocurre particularmente cuando los trámites gubernamentales, la atención ciudadana o las herramientas automatizadas se configuran como el único canal disponible para ejercer un derecho básico.
Ante este panorama, la institución gubernamental recalcó la urgencia de diseñar estrategias integrales que incluyan información clara y accesible, programas de capacitación digital adaptados a la tercera edad y, de manera indispensable, alternativas no digitales para aquellos ciudadanos que presenten limitaciones o resistencia al uso de estas tecnologías.
Implicaciones en el sector salud y autonomía personal
En el ámbito sanitario, el debate profundizó en las ventajas y los límites de la tecnología. Se reconoció que los algoritmos avanzados pueden colaborar eficazmente en tareas de prevención, diagnóstico y seguimiento clínico, aunque se fijó una línea roja inquebrantable: los sistemas informáticos jamás deben reemplazar el criterio del personal médico ni la voluntad del paciente en la toma de decisiones sobre sus terapias.
Asimismo, se analizaron experiencias prácticas con tecnologías de asistencia, tales como robots de compañía, plataformas de terapias clínicas validadas previamente y programas interactivos orientados a la estimulación de la memoria y la atención. Los expertos reiteraron que estos recursos deben operar estrictamente bajo la supervisión de especialistas.
La brecha digital y la necesidad de soberanía de datos
Como parte de las discusiones, se divulgaron los resultados de una investigación que evidencia la marcada disparidad en el acceso a la red. El estudio expone una profunda brecha en el uso de internet entre el sector de 65 a 75 años y los jóvenes de 15 a 24 años, sector este último cuyo uso alcanza 97.6 por ciento.
Para cerrar esta distancia, la Comisión propuso transitar hacia esquemas que fortalezcan la soberanía tecnológica y la protección de la información personal. Asimismo, insistió en preservar mecanismos rigurosos de revisión humana en asuntos críticos vinculados con la salud, el patrimonio, los cuidados, trámites y servicios esenciales.
