El nuevo pulso de la economía mexicana
Durante los últimos meses, el panorama financiero de México ha comenzado a mostrar un comportamiento distinto al registrado a lo largo del año previo. Si bien los desafíos estructurales persisten, se observa una transformación relevante: el gasto del Estado está ganando un impulso significativo que logra contrarrestar, de manera temporal, la atonía del sector empresarial. Ante este escenario, la incógnita principal radica en determinar si esta inyección gubernamental posee la capacidad de reactivar el capital de las compañías privadas.
De acuerdo con las estadísticas de formación bruta de capital difundidas por el INEGI, durante el primer semestre del año, el indicador general experimentó un avance marginal de 0.8 por ciento en contraste con el mismo periodo de 2025. Sin embargo, este promedio disfraza dos realidades opuestas dentro de la economía nacional.
Desempeño dividido entre sectores
Mientras que la aportación de los particulares, que abarca cerca del 87 por ciento del total, retrocedió un 0.7 por ciento, el apartado gubernamental —con una participación cercana al 13 por ciento— experimentó un incremento del 10.9 por ciento. En términos prácticos, toda la expansión registrada en el semestre provino del erario público.
No obstante, el comportamiento de junio arrojó señales particulares. En dicho mes, el indicador global repuntó un 7.7 por ciento a tasa anual. La vertiente estatal escaló un 18.1 por ciento, al tiempo que la privada se reincorporó al terreno positivo con un crecimiento del 6.0 por ciento. Pese a este resultado, los analistas recuerdan que la inversión pública se mantiene un 14 por ciento por debajo de los niveles observados en 2024.
Las cifras en la industria de la construcción privada mostraron un alza del 1.8 por ciento entre enero y junio, pero la adquisición de maquinaria y equipo decreció un 3.2 por ciento. Este último rubro resulta fundamental, ya que una expansión sostenida en bienes de capital constituye la prueba más clara de una verdadera ampliación en la capacidad productiva de las corporaciones.
La estrategia fiscal y el reto del sector privado
Por el lado gubernamental, la aceleración del gasto es innegable. Los reportes de la Secretaría de Hacienda indican que el desembolso en infraestructura física creció a tasas reales superiores al 50 por ciento tanto en junio como en julio. Para cumplir con las metas presupuestales, aún restan por ejercer más de 500 mil millones de pesos en la recta final del año.
No obstante, los expertos advierten que los recursos públicos son insuficientes para reemplazar de forma permanente la aportación empresarial. La aritmética económica demuestra que un punto porcentual de crecimiento en la inversión privada equivale a casi siete puntos de la pública.
El Plan de Infraestructura contempla más de 1,500 proyectos y recursos mixtos por 5.6 billones de pesos enfocados en sectores estratégicos como energía, transporte y salud. Pese a ello, la efectividad de esta estrategia dependerá de las condiciones que propicie para atraer el capital de los particulares, los cuales todavía sopesan factores de incertidumbre relacionados con políticas comerciales y arancelarias.
Los próximos meses serán determinantes para clarificar si la economía mexicana transita hacia una etapa donde el gasto gubernamental actúa como catalizador de los negocios particulares, o si continúa dependiendo exclusivamente de la ejecución presupuestal del Estado.
