Arranca el proceso electoral 2027 arrastrando un rezago de 25 expedientes por delitos electorales sin resolver
El inicio formal del proceso electoral 2026-2027 en México coincide con un panorama complejo en el ámbito de la procuración de justicia, toda vez que los tribunales federales aún arrastran un rezago de 25 expedientes abiertos por delitos electorales. Estas indagatorias abarcan diversas conductas ilícitas que van desde la coacción ciudadana hasta agresiones directas contra la infraestructura y el personal encargado de organizar los comicios.
Un historial de impunidad y procesos prolongados en tribunales
De acuerdo con la revisión de los asuntos que han escalado hasta las instancias del Poder Judicial de la Federación, las investigaciones pendientes involucran hechos documentados en un periodo que va desde 2018 hasta 2026. Entre las conductas más recurrentes destacan la compra y coacción del voto, el traslado ilegal de votantes conocido como acarreo, la destrucción sistemática de material electoral, las agresiones físicas o verbales hacia funcionarios de casilla y el desvío o uso indebido de recursos públicos con propósitos proselitistas.
Mientras algunos procesos legales concluyeron en el pasado mediante sentencias condenatorias o resoluciones absolutorias, una parte significativa de los casos permanece estancada. Los principales motivos de este retraso institucional incluyen la interposición constante de recursos de amparo, complejos conflictos de competencia jurídica y las dificultades probatorias que enfrentan las fiscalías para sustentar sus acusaciones ante los jueces.
El caso crítico de la quema de boletas en Puebla
Uno de los episodios más delicados que continúa bajo la lupa de la justicia ocurrió en el municipio de Santa Rita Tlahuapan, Puebla, tras la jornada comicial de 2021. En aquella ocasión, un comando integrado por aproximadamente 100 personas interceptó durante la madrugada a los elementos policiales que custodiaban el traslado de la paquetería oficial.
Bajo amenazas directas, los agresores obligaron a los uniformados a incendiar los documentos y las urnas. El saldo de este ataque fue la destrucción total de 32 cajas que contenían cerca de 11 mil boletas destinadas a renovar la autoridad local. A pesar del tiempo transcurrido, al menos dos de los probables participantes directos en estos disturbios siguen enfrentando procedimientos penales en tribunales.
Irregularidades documentadas en jornadas previas
El mapeo de delitos electorales también incluye incidentes ocurridos en otras regiones del país durante las elecciones intermedias de 2021. En ciudades como Monterrey se registraron modalidades específicas de compra del sufragio, donde se ofrecía la cantidad de 500 pesos en efectivo a cambio de que los votantes entregaran una fotografía digital como evidencia de su decisión en las urnas.
Por otro lado, en Ciudad Juárez se detectó a una ciudadana en posesión de múltiples papeletas correspondientes a diferentes cargos de elección popular; sin embargo, la fiscalía a cargo no logró reunir los elementos probatorios suficientes para comprobar el carácter ilegítimo de dichos documentos en el marco de la investigación ministerial.
La persistencia de estos 25 expedientes sin resolución definitiva pone de relieve los retos que enfrenta el sistema de justicia mexicano al arrastrar asuntos pendientes de ciclos pasados, justo cuando el país se embarca en una nueva contienda política federal y local que exigirá mayor certeza y eficacia en la persecución de los delitos que agravian la democracia.
