Aumentan las restricciones legales en México para frenar el engaño ecológico corporativo
El panorama empresarial en territorio mexicano enfrenta un endurecimiento en las normativas orientadas a erradicar el greenwashing, una práctica mediante la cual las organizaciones promocionan artículos, operaciones o servicios como ecológicos sin contar con bases sólidas. De acuerdo con especialistas del sector legal, las compañías que mantengan estas acciones se exponen a fuertes castigos económicos, afectaciones a su reputación y consecuencias ante la ley.
Una transformación global que alcanza al mercado mexicano
Especialistas de la firma Santamarina+Steta han advertido que el contexto internacional exige una mayor transparencia en las cadenas de valor. Al respecto, Juan Carlos Machorro, socio de la división transaccional del despacho, señaló:
“Podemos vislumbrar una nueva configuración de la economía global que apunta hacia eliminar el greenwashing. Se está dando no solo en las grandes corporaciones, las cuales están atentas a que sus cadenas de suministro no incurran en dicha práctica. También cada día se afinan los criterios de evaluación y regulaciones al respecto en todo el mundo. La legislación mexicana y una parte importante de corporativos establecidos en el país están teniendo importantes actualizaciones en ese sentido”.
Esta tendencia responde a un movimiento internacional de fiscalización. En el continente europeo, por ejemplo, se instrumentan directivas específicas para castigar las declaraciones comerciales infundadas sobre el cuidado del entorno, mientras se discuten mecanismos adicionales que obligarán a las corporaciones a validar de forma independiente cualquier argumento ambiental antes de difundirlo.
Vigilancia institucional y el impacto del nearshoring
Por su parte, Elena Ocampo, asociada de la firma, recalcó que los peligros derivados de estas malas prácticas ya son tangibles en la nación a raíz de la implementación de herramientas financieras oficiales.
“A partir de la publicación de la Taxonomía Sostenible de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (“SHCP”), quedaron establecidos criterios de medición y por lo tanto, de regulación. Eso incluye actualmente auditorías por parte de la ONU”, puntualizó la especialista sobre el instrumento que clasifica las actividades económicas según su desempeño ecológico y social.
La experta añadió que este marco de supervisión resulta fundamental para atraer a inversionistas que llegan al país mediante el fenómeno del nearshoring, los cuales exigen estricto apego a criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Para garantizar este cumplimiento, operan de manera conjunta dependencias como la Procuraduría Federal del Consumidor, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Asimismo, advirtió que el denominado social washing —la simulación de un impacto social favorable— también se encuentra bajo el escrutinio de las autoridades.
Sanciones severas y el riesgo de la ignorancia corporativa
El desconocimiento de la normatividad ya no exime a las empresas de responsabilidad. Sobre este punto, Emilio Gaytán alertó que numerosas corporaciones podrían incurrir en faltas de manera involuntaria debido a la falta de comprobación técnica de sus acciones.
“Si las buenas intenciones no están bien sustentadas con evidencia y trazabilidad, se pueden convertir en multas o clausuras de proyectos. Las empresas necesitan acompañamiento jurídico para revisar tanto sus actividades como las de sus cadenas de producción. Hay riesgos legales que no estamos viendo”, enfatizó.
Las consecuencias punitivas están respaldadas por normativas recientes, como la Ley General de Economía Circular, promulgada a inicios de 2026. Esta legislación castiga severamente la difusión de datos falsos sobre las cualidades ecológicas de los artículos con multas que oscilan entre los $3,300 y $5,500,000 MXN, además de contemplar la clausura temporal o definitiva de las instalaciones e incluso arresto administrativo. En situaciones de reincidencia, las penalidades económicas pueden multiplicarse de manera drástica.
