Por Jesús García
La escuadra absoluta de Venezuela finalizó su periplo internacional por el continente asiático con un balance preocupante que enciende las alarmas en el cuerpo técnico de cara a los próximos desafíos oficiales. El combinado nacional completó una serie de tres encuentros amistosos en los que acumuló dos empates sin goles y una caída por 2-1, evidenciando una alarmante sequía goleadora traducida en una sola anotación en todo el viaje.
El telón de esta expedición se bajó en la ciudad de Amán, donde los criollos igualaron sin goles frente a la representación de Jordania sobre el césped del King Abdullah II Stadium. Dicho enfrentamiento estuvo marcado por la pierna fuerte en la zona medular y una evidente falta de claridad ofensiva en los metros finales del terreno de juego, impidiendo que el equipo pudiera romper el cero en el marcador.
La falta de peso en el ataque preocupa al cuerpo técnico
Previamente, el combinado patrio había cosechado exactamente el mismo resultado al medirse contra Corea del Sur en Seúl. En aquella oportunidad, la solvencia mostrada por la última línea evitó una derrota fuera de casa, pero la contundencia en el área contraria volvió a brillar por su ausencia. El único traspié de la travesía se produjo en el arranque de la gira, cuando los sudamericanos cedieron por 2-1 en su visita a Japón, siendo el delantero Kevin Kelsy el autor del único tanto tricolor en suelo asiático.

Estadísticas que reflejan la poca producción ofensiva
El principal dilema que deja esta fecha FIFA recae de manera directa en la producción ofensiva del equipo. A pesar de que la dirección técnica incluyó a seis atacantes en su convocatoria inicial para multiplicar las variantes en la zona de definición, la generación de juego colectivo no logró materializarse en las redes contrarias.
Las cifras globales de la gira reflejan la dimensión del problema en el frente de ataque. Tras completar 270 minutos de acción oficial a lo largo de los tres partidos disputados, el conjunto nacional acumuló más de 180 minutos consecutivos sin celebrar un gol, generando un intenso debate sobre la generación de oportunidades claras de peligro.
Durante toda la travesía por el continente asiático, el equipo apenas logró concretar 11 disparos directos a puerta y ejecutó un total de 11 tiros de esquina. Irónicamente, el desempeño más lúcido en materia ofensiva ocurrió durante la derrota ante los nipones, compromiso en el que los venezolanos registraron 5 remates al arco, cobraron 7 córneres y consiguieron el único tanto de la gira gracias a la intervención de Kevin Kelsy.
