Una tarde de esparcimiento infantil en la alcaldía Iztapalapa se convirtió en una pesadilla cuando un canino de raza bull terrier, propiedad de un vecino de la zona, arremetió de manera violenta contra un grupo de menores que se encontraban jugando en la vía pública.

La agresión y los momentos de pánico
El incidente ocurrió en momentos en que la víctima, un niño de 11 años identificado como Dieguito, compartía juegos con sus amigos en el pavimento de la colonia. De manera repentina, el animal salió al encuentro de los menores y se lanzó directamente contra el afectado, quien no tuvo oportunidad de eludir la embestida.
Testigos y familiares relataron que el menor gritaba aterrado temiendo por su integridad física, pronunciando frases desesperadas mientras el animal continuaba aferrado a su cuerpo: ‘¡Me voy a morir!’. La violencia del ataque generó momentos de profunda tensión entre los vecinos, quienes intentaron intervenir por todos los medios posibles para liberar al niño de las fauces del can.
Consecuencias médicas y hospitalización
Como resultado de la agresión, el menor sufrió múltiples heridas de consideración en distintas partes de su anatomía, lo que obligó a su traslado urgente a un centro hospitalario de la zona para recibir atención médica especializada. Los facultativos que lo recibieron evaluaron la gravedad de las lesiones para proceder con las curaciones y descartar daños mayores en tejidos y órganos vitales.
El caso ha vuelto a encender las alertas entre los habitantes de la demarcación respecto a la tenencia responsable de mascotas consideradas de manejo especial o razas potencialmente peligrosas, así como la obligación legal de los propietarios de mantenerlos bajo estrictas medidas de seguridad, como el uso de correa y bozal al transitar por espacios públicos.
Exigen justicia y regulación
Tras el violento episodio, los familiares del afectado y los vecinos de la comunidad exigen a las autoridades locales que se finquen responsabilidades contra el dueño del animal. Asimismo, piden que se apliquen sanciones severas para prevenir futuros incidentes que pongan en riesgo la vida de los transeúntes y, especialmente, de los menores que diariamente salen a las calles a jugar.
Las instancias correspondientes ya iniciaron las indagatorias necesarias para determinar el estatus legal del canino y la situación jurídica del propietario, quien deberá responder por los daños físicos y emocionales causados a la víctima durante este desafortunado suceso en la capital del país.
