Budapest expulsa a diez diplomáticos rusos por actividades ilícitas y Moscú amenaza con represalias
El Gobierno de Hungría ha tomado la firme determinación de expulsar a diez empleados de la legación diplomática de Moscú en Budapest.
La medida se fundamenta en la realización de prácticas que las autoridades locales consideran totalmente inaceptables para personal diplomático.
La ministra de Exteriores, Anita Orbán, comunicó oficialmente la resolución al embajador ruso acreditado en el país centroeuropeo durante la jornada del martes.
Soberanía nacional y marco diplomático
A través de un mensaje difundido en su perfil de redes sociales, la jefa de la diplomacia húngara detalló el alcance de la advertencia oficial emitida.
“El día de hoy el Ministerio de Exteriores informó al embajador de Rusia en Budapest que, según evaluación de las autoridades húngaras, 10 miembros del personal de la representación rusa llevaron a cabo en Hungría actividades inaceptables para un diplomático según la Convención de Viena”, expresó la ministra.
Pese a la gravedad de las sanciones aplicadas, el Ejecutivo central ha matizado que la decisión busca salvaguardar los intereses estratégicos sin llegar a una ruptura total.
La finalidad primordial consiste en proteger la seguridad y la soberanía del territorio nacional, manteniendo los canales de comunicación abiertos con el Kremlin.
Por su parte, el primer ministro Péter Magyar fue categórico al pronunciarse desde la tribuna del Parlamento ante los legisladores locales.
“No vamos a permitir que nadie ponga en peligro la soberanía de Hungría”, sentenció el mandatario conservador ante la cámara.
De acuerdo con estimaciones difundidas por medios periodísticos locales, la sede diplomática rusa operaba previamente con una plantilla cercana a las 47 personas.
Advertencias y tensión bilateral
La respuesta procedente de la capital rusa no tardó en materializarse a través de los canales oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La portavoz ministerial, Maria Zakharova, advirtió a la agencia estatal TASS sobre las consecuencias que acarreará la medida adoptada por Budapest.
“La respuesta al lobby rusófobo en Budapest será dura y contundente”, aseveró la funcionaria rusa al valorar la expulsión de su personal.
Este episodio marca un nuevo distanciamiento en la política exterior húngara desde que la administración de Magyar asumió sus funciones institucionales.
El actual gabinete se ha desmarcado de manera reiterada de la línea prorrusa que caracterizó al anterior Ejecutivo liderado por el político ultranacionalista Viktor Orbán.
Antecedentes de influencia extranjera
Analistas y medios de comunicación han señalado que el país funcionó durante años como un punto estratégico para operaciones de inteligencia extranjera.
Investigaciones periodísticas previas apuntaban a que las estructuras administrativas anteriores evitaban obstaculizar la creciente presencia y proyección rusa en la región.
Incluso, altos cargos del gobierno precedente mantuvieron estrechos lazos políticos con la cúpula diplomática de Moscú tras el inicio del conflicto bélico en Ucrania.
Con esta nueva acción, el gobierno actual pretende redefinir su posición geopolítica y consolidar un control más estricto sobre las actividades extranjeras en su suelo.
