La urgencia de atender la salud cardiovascular desde la infancia
Con motivo del Día Mundial del Corazón, la Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI) emitió un llamado urgente para consolidar la prevención y el diagnóstico temprano de los padecimientos cardiovasculares desde los primeros años de vida. Los especialistas recalcaron la relevancia de implementar pruebas especializadas, como el tamiz cardiológico, para descubrir malformaciones congénitas antes de que representen un peligro mayor.
Cifras oficiales reveladas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirman que las afecciones cardíacas se consolidaron como la causa principal de fallecimientos en territorio mexicano durante 2025. Esta estadística evidencia la urgencia colectiva por transformar el enfoque sanitario actual, orientándolo hacia la medicina preventiva y el cuidado del sistema circulatorio desde la niñez, especialmente frente a las anomalías de origen congénito.
¿Qué son las anomalías cardíacas congénitas y cómo detectarlas?
Las anomalías de tipo congénito consisten en defectos estructurales o fallas funcionales en el órgano principal que se originan durante el desarrollo embrionario. Mientras algunas fallas se manifiestan de inmediato mediante revisiones prenatales o al nacer, otras permanecen ocultas, sin exhibir síntomas perceptibles durante los primeros meses o incluso años de desarrollo infantil.
Ante este panorama, el uso de herramientas clínicas específicas resulta vital. En el caso de los recién nacidos, la aplicación de la oximetría de pulso funciona como un mecanismo auxiliar para identificar concentraciones inadecuadas de oxígeno en la sangre, lo que facilita la decisión de canalizar al infante hacia estudios clínicos más complejos y profundos.
Sobre este método, la Dra. María Guadalupe Jiménez Carbajal, quien preside ACORI, enfatizó: «La detección temprana puede cambiar el pronóstico de un niño con una cardiopatía. El tamiz cardiológico pediátrico representa una herramienta importante para identificar oportunamente algunos casos y facilitar que las familias lleguen a una valoración especializada cuando sea necesario».
Estilo de vida, sobrepeso y señales de alarma para las familias
El bienestar del corazón infantil también guarda una relación directa con las conductas cotidianas y alimentarias que se fomentan en el hogar. Investigaciones recientes de la ENSANUT Continua 2020-2024 señalan que el 36.6% de los menores en edad escolar, entre 5 y 11 años, junto con el 40.1% de los adolescentes de 12 a 19 años, padecen problemas de sobrepeso u obesidad.
Para contrarrestar esta tendencia, ACORI sugiere combinar diagnósticos oportunos con hábitos saludables en casa. Esto incluye disminuir drásticamente el uso de sodio y grasas saturadas, priorizar el consumo de productos frescos como verduras y frutas, evitar los comestibles ultraprocesados y fomentar la actividad física constante en el núcleo familiar.
Por su parte, la Dra. Fabiola López Madrigal, directora médica de la misma institución, recordó que la prueba de tamizaje cumple una función estrictamente orientativa y jamás sustituye una consulta médica integral.
«El tamiz cardiológico pediátrico no permite identificar todas las cardiopatías, por lo que es fundamental que madres y padres conozcan también las señales de alerta. Dificultad para respirar, coloración azulada de labios o piel, desmayos, cansancio excesivo durante la actividad física o dificultades para ganar peso son algunos signos que requieren valoración médica», puntualizó la especialista.
Tratamientos y el camino hacia una mejor atención médica
Una vez que los médicos confirman la presencia de una anomalía cardíaca, el protocolo terapéutico varía según las condiciones particulares de cada paciente pediátrico. Mientras que algunos menores únicamente requieren vigilancia médica constante y controles periódicos, otros pacientes pueden necesitar el suministro de fármacos específicos, procedimientos de cateterismo o intervenciones quirúrgicas complejas.
Desde la perspectiva de ACORI, optimizar la red de detección en las salas de maternidad, facilitar el acceso a médicos especialistas y garantizar un seguimiento clínico riguroso son pilares indispensables para transformar favorablemente la calidad de vida de la infancia mexicana afectada por estos padecimientos.
Finalmente, la organización exhorta a los padres de familia y tutores a informarse activamente sobre las pruebas de tamiz, cumplir puntualmente con las revisiones médicas de sus hijos y acudir con un profesional de la salud ante cualquier manifestación clínica sospechosa, reiterando que actuar con rapidez marca la diferencia entre la vida y el bienestar a largo plazo.
