El panorama sanitario nacional frente al gusano barrenador
El territorio chihuahuense se ha convertido en la entidad con mayor incidencia de esta plaga en la República Mexicana, tras confirmarse un incremento preocupante en las estadísticas oficiales emitidas por las autoridades sanitarias federales.
Conforme al reporte difundido por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), que abarca la semana epidemiológica 40 del presente año y cuenta con actualización al 11 de octubre de 2026, la demarcación estatal contabiliza un total de 114 registros vigentes de esta afección parasitaria.
Esta cifra sitúa a la región en la primera posición a escala nacional, superando pormargenes muy estrechos a otras entidades del norte y centro del país que también enfrentan fuertes complicaciones por este brote zoosanitario.
Distribución de los contagios y principales regiones afectadas
A lo largo del territorio mexicano, las autoridades han documentado 977 casos activos en distintas zonas productivas. Del volumen total de incidencias, Chihuahua concentra aproximadamente el 12% de los expedientes oficiales.
Detrás del puntero nacional se sitúan de manera muy cercana los estados de Sinaloa, que reporta 112 casos, y Sonora, con 101 registros confirmados. En posiciones posteriores figuran demarcaciones como Zacatecas con 77 casos, Jalisco con 65, Chiapas con 56 y Oaxaca con un total de 55 registros.
Esta dispersión geográfica demuestra que la plaga mantiene una presencia significativa tanto en las regiones norteñas dedicadas fuertemente a la exportación pecuaria como en zonas del sur y centro del país.
Especies animales con mayor vulnerabilidad ante la plaga
El impacto de la enfermedad no se limita a un solo sector productivo, aunque los datos demuestran que el ganado mayor encabeza las estadísticas de afectación de manera contundente.
De acuerdo con la información institucional, los bovinos registran la mayor incidencia con 630 casos, acaparando la proporción más alta de la problemática. En orden decreciente, la afección se extiende a otras especies domésticas y de compañía: los caninos suman 125 casos, los equinos contabilizan 103, los suinos alcanzan los 70 y los ovinos acumulan 48 registros.
Asimismo, se han detectado incidencias menores pero relevantes en caprinos, felinos, diversas especies de aves y ejemplares de fauna silvestre, lo que confirma que el padecimiento representa un riesgo ecológico y de salud animal generalizado.
Medidas de control y exigencias para el sector productivo
Para un estado cuya economía depende en gran medida de la industria pecuaria y la exportación de carne, estas cifras representan una llamada de alerta urgente que obliga a redoblar los protocolos preventivos en los ranchos y unidades de producción.
Los expertos en sanidad animal recalcan la necesidad indispensable de intensificar la inspección física constante de los hatos, realizar curaciones inmediatas ante cualquier lesión cutánea, regular con rigor el traslado de animales entre regiones y notificar de forma oportuna cualquier anomalía a las dependencias oficiales.
Por su parte, el SENASICA continúa operando mediante esquemas integrales de vigilancia epidemiológica, los cuales incluyen la colocación estratégica de trampas de monitoreo, la liberación masiva de insectos estériles y la delimitación territorial por zonas de contención para evitar la propagación del parásito.
