Crisis en los penales de chihuahua: reprueban evaluación y acumulan graves problemas de sobrepoblación
El sistema penitenciario del estado de Chihuahua enfrenta un escenario crítico marcado por el rebase de su capacidad instalada y deficiencias estructurales en el ejercicio de la custodia, de acuerdo con los hallazgos revelados en el último informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Durante el ciclo correspondiente a 2025, el organismo autónomo evaluó un total de nueve centros de reinserción social en la entidad, otorgando al sistema estatal una calificación reprobatoria de 5.89 sobre 10, en un contexto donde el padrón total de personas privadas de la libertad alcanzó la cifra de 9 mil 739 internos.
Radiografía de la saturación en los centros varoniles y femeniles
La saturación de los espacios no afecta de manera homogénea a todos los recintos, pero concentra volúmenes preocupantes en las instalaciones de mayor tamaño. El ejemplo más severo de sobredensidad porcentual se localiza en el Cereso número 1, asentado en el municipio de Aquiles Serdán, el cual alberga a 2 mil 611 personas a pesar de haber sido diseñado para recibir únicamente a mil 881, lo que se traduce en una sobrepoblación del 38.81 por ciento.
Por su parte, la infraestructura carcelaria en la zona fronteriza también refleja una presión operativa considerable. El Cereso número 3, situado en Ciudad Juárez, contabilizó un total de 4 mil 603 personas internas frente a un límite formal de 3 mil 603 espacios, configurando un excedente superior al millar de reclusos y una sobrepoblación del 27.75 por ciento.
Las problemáticas de cupo se extienden a otros penales del territorio chihuahuense, como el Cereso Femenil número 2 en la capital del estado, donde la presencia de 362 mujeres superó por 31.64 por ciento la capacidad máxima fijada en 275 espacios. Una dinámica similar se documentó en el Cereso Varonil número 7 de Cuauhtémoc, que registró 485 personas para 394 lugares disponibles, arrojando un 23.10 por ciento de exceso. La lista de establecimientos con saturación la completan el Cereso número 4 en Hidalgo del Parral, con 366 internos para 344 espacios, y el Cereso número 5, también en Chihuahua, que operó ligeramente por encima de su límite al albergar a 171 personas frente a una capacidad de 168.
Contrastes en la ocupación y deficiencias operativas
A pesar de la saturación generalizada que golpea a gran parte del sistema, el informe federal identificó tres recintos que operan con margén de disponibilidad en su capacidad instalada. Entre ellos se encuentra el Cereso Femenil número 1 en Aquiles Serdán, con 212 mujeres recluidas en un espacio preparado para 244; el Cereso número 2 de la capital, que contabilizó 787 personas frente a una oferta de 971 lugares; y el Cereso número 8, ubicado en Guachochi, que registró 202 personas en una infraestructura con capacidad para 320.
No obstante, la existencia de espacios disponibles en estos tres centros no exime al conjunto del sistema de enfrentar múltiples fallas institucionales. El diagnóstico elaborado por la defensoría de los derechos humanos advirtió sobre deficiencias persistentes en rubros prioritarios como la atención médica y los servicios de salud, la marcada escasez de personal adscrito a la seguridad y la custodia, así como la limitación de programas y actividades orientadas al deporte, la educación y el trabajo para la reinserción social efectiva.
Las estadísticas oficiales subrayan que, aunque la problemática varía notablemente de un municipio a otro, la saturación crítica en centros clave como el de Aquiles Serdán, el penal femenil de la capital y el de Ciudad Juárez deterioran las condiciones de habitabilidad, situación que repercute de forma directa en la calificación final de 5.89 sobre 10 otorgada al sistema penitenciario chihuahuense.
