Una frontera al límite entre apagones y calor extremo
La ciudad fronteriza de Tijuana atraviesa una de las coyunturas más críticas de los últimos años debido a una severa ola de calor que supera en más de 10 grados el promedio histórico. Las altas temperaturas, que alcanzan los 35 grados centígrados, obligaron a las autoridades estatales a suspender las clases presenciales. Sin embargo, esta medida está lejos de ser una solución real para la ciudadanía.
Desde el pasado domingo, constantes apagones eléctricos afectan de forma severa a miles de hogares, dejando a familias enteras sin luz ni ventilación en medio del calor agobiante. La crisis energética no discrimina: ha provocado el cierre forzoso de pequeños comercios y generado graves complicaciones en el funcionamiento de hospitales locales, donde incluso se han reportado suspensiones de cirugías por la falta de suministro eléctrico.
El silencio oficial frente a las fallas de la CFE
A pesar de la magnitud de la emergencia, la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) muestra una incapacidad operativa absoluta para abastecer tanto a los complejos industriales como a las zonas residenciales del municipio más poblado del país. Justo en el arranque formal del periodo electoral en México, ni el gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum ni las administraciones locales de extracción morenista tienen incentivos políticos para desviar la atención nacional hacia este rincón de Baja California.
Los discursos oficiales sobre soberanía energética contrastan de manera dolorosa con la realidad cotidiana de los tijuanenses. Comerciantes locales denuncian decisiones absurdas por parte de la empresa estatal, como interrumpir el servicio durante el día y restablecerlo en plena madrugada, lo que destruye la actividad económica local al preguntarse públicamente: ¿quién compra ropa en una tienda a las 3 am?
El extravío estratégico de la oposición en Europa
Ante este escenario adverso, correspondería a los partidos de oposición alzar la voz, fiscalizar las deficiencias gubernamentales y conectar con el descontento social. No obstante, la clase política opositora vuelve a dar muestras de desconexión con la realidad nacional. Mientras el país inicia un proceso electoral masivo para renovar el Congreso y diversas gubernaturas, el encargado de elecciones del Partido Acción Nacional (PAN), Luis Olmedo, decidió viajar a Bruselas, Bélgica, junto con otros dirigentes partidistas.
La propia dirigencia blanquiazul confirmó este periplo hacia el Parlamento Europeo para debatir sobre conceptos fundamentales como democracia, libertades y la situación de seguridad en México. Si bien se trata de asuntos de relevancia nacional, surge una interrogante inevitable sobre las prioridades estratégicas: ¿cómo se defiende verdaderamente la democracia y el Estado de derecho, desde los Büroficios de la Unión Europea o en ciudades como Tijuana, que además de enfrentar fenómenos climáticos extraordinarios y una creciente violencia, sufre el descrédito de sus gobernantes?
Gasto injustificado y urgencia de rendición de cuentas
Diversos sectores sociales califican esta gira internacional como un derroche inaceptable de recursos públicos y una profunda traición al electorado. En lugar de realizar turismo político, la cúpula de un partido opositor arraigado durante décadas en la estructura partidista debería legitimar su labor directamente en el territorio afectado.
Como mínimo estándar de transparencia, los actores políticos involucrados en este viaje tendrían la obligación ética de publicar de inmediato y en tiempo real el desglose de los gastos erogados en dicha gira, explicando a los habitantes de Tijuana por qué consideraron prioritario estar en Bélgica en lugar de atender las demandas urgentes de la población bajacaliforniana.
Hablar de democracia al iniciar las elecciones exige necesariamente voltear a ver los problemas cotidianos de la ciudadanía. Tijuana se ha convertido en el reflejo más claro de una clase política —tanto oficialista como opositora— que mantiene discursos distantes de las necesidades reales de la gente, priorizando intereses cupulares por encima del bienestar social.
