TikTok rescató del olvido una obra maestra de 1995, Yo que nunca supe de los hombres, de la psicoanalista belga Jacqueline Harpman. La cantante Dua Lipa, al recomendarla después de haberla conocido gracias a esa red social, la hizo un éxito de ventas en algunos países. El libro se publicó en francés y puede encontrarse en español. Enseguida una síntesis de lo que he leído —y entendido— en diferentes notas de prensa.
En la novela, distópica, existencialista, dura y asfixiante, las cuarenta mujeres encerradas en una jaula subterránea sombría son vigiladas por hombres que no les permiten ninguna libertad, ni siquiera la posibilidad de imaginar su propia identidad o sexualidad: ellas —especialmente la protagonista, que llegó de niña— ni siquiera tienen el concepto de sexualidad o deseo y apenas saben hablar. Además de que se les prohíbe, el lenguaje y el instinto les han sido atrofiados por el aislamiento.
La protagonista, que está en la jaula desde muy pequeña, escucha a las mujeres mayores hablar de conceptos como amor, familia, árboles o libertad, pero para ella son solo sonidos vacíos: jamás ha sentido ni visto nada parecido. Es como si escuchara hablar de una mitología abstracta que no puede ni siquiera imaginar.
Más allá de la novela, que tendré que leer —escribo basado en referencias de algunos diarios—, así habían vivido las mujeres hasta que dejaron la jaula.
México es un ejemplo de salir de la prisión política para que ellas al fin tengan por institucionalidad, y no por anomalía, tanto poder como ellos, e inclusive más que ellos en este sexenio, el de la presidenta Claudia Sheinbaum, y tantas otras mujeres en puestos de mando.
Para que la salida de la jaula sea completa, ojalá en la 4T —también en la oposición— cuenten con la sabiduría que se necesita para que las elecciones de 2027 sean preferentemente femeninas o feministas, desde luego como preparación para un 2030 solo de ellas.
No podrá ser de ninguna manera negativo, y sí muy positivo, otro sexenio sin machos ultrapoderosos —no los necesitamos tan pronto de regreso, por más popularidad que presuman— en la más alta posición política de México.