Dentro de la facultad secreta de formación de espías rusos en una universidad de élite de Moscú

Documentos obtenidos en exclusiva por un consorcio de periodistas de investigación muestran el papel de la universidad de Moscú en la formación de agentes para la inteligencia militar de Rusia
Una guerra anunciada: cómo la CIA supo que Putin iba a invadir Ucrania y por qué nadie les creyó
El pasado mes de abril, Vladímir Putin visitó el campus de la Universidad Técnica Estatal Bauman de Moscú, situada a orillas del río Yauza, al este de la ciudad, y sede de algunas de las mentes científicas más brillantes del país.
Recorrió el campus, se reunió con estudiantes universitarios y alardeó de los ambiciosos planes de Moscú para misiones espaciales a la Luna y a Marte. “Tenéis todo lo necesario para ser competitivos”, dijo Putin a los estudiantes.
Lo que el comunicado del Kremlin sobre la visita de Putin no mencionó fue la existencia de una facultad secreta dentro de la universidad, conocida simplemente como Departamento 4 o ‘Formación Especial’. Aquí, un selecto grupo de estudiantes se prepara discretamente para desarrollar sus carreras en el GRU —la dirección de inteligencia militar de Rusia, cuyos agentes han pirateado parlamentos occidentales, envenenado a disidentes en territorio extranjero e interferido en elecciones en todo Europa y Estados Unidos.
Hasta ahora, su papel en la preparación de futuros agentes de inteligencia ha permanecido en gran medida en secreto, salvo entre un selecto grupo de iniciados y especialistas.
“A veces te seleccionan primero en el colegio, luego vas a Bauman y te unes a los servicios… es parte del sistema de ingreso”, afirma un antiguo alto cargo de defensa de Rusia.
La existencia de esta vía de ingreso, desde una de las instituciones más prestigiosas de Rusia directamente hasta su aparato de inteligencia militar, se revela por primera vez en más de 2000 documentos internos de Bauman, obtenidos por un consorcio de periodistas de seis medios: The Guardian, Der Spiegel, Le Monde, The Insider, Delfi y VSquare.
Los archivos, que abarcan varios años de actividad hasta 2025, incluyen programas de estudios, registros de exámenes, contratos del personal y las asignaciones profesionales de cada uno de los graduados, trazando su trayectoria desde los ejercicios en el aula sobre piratería informática y desinformación hasta sus destinos en algunas de las unidades cibernéticas más notorias del aparato de inteligencia militar ruso.

Antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial la universidad inauguró tres facultades relacionadas con Defensa: la de tanques, artillería y la de municiones
Bauman, una de las principales universidades técnicas de Rusia, nunca ha ocultado sus vínculos con el ejército. Fundada en 1830, formó posteriormente a los ingenieros y científicos que construyeron los cohetes, tanques y sistemas de armas soviéticos y sigue haciéndolo hoy en día.
En una carta interna de 2013 a la que ha tenido acceso The Guardian y dirigida al entonces ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, el rector de la universidad escribió que esta lleva a cabo más investigación y desarrollo que cualquier otra institución de educación superior en Rusia y que más del 40% de esta se realiza en interés del Ministerio de Defensa.
El plan de estudios
Integrado en el centro de entrenamiento militar de la universidad, el Departamento 4 se divide en tres ramas especializadas, según sugieren los documentos. La más destacada, con el código 093400, se titula ‘Servicio de Reconocimiento Especial’.
Los documentos indican que el GRU ejerce un control directo sobre el proceso de reclutamiento y calificación, enviando a sus propios oficiales para realizar exámenes, aprobar a los candidatos y supervisar las asignaciones. La imagen que se desprende es la de un programa en el que la distinción entre profesor y controlador, y entre enseñanza y reclutamiento, es difusa.
El departamento está dirigido por el teniente coronel Kirill Stupakov, un oficial de inteligencia de señales que, según los documentos, firmó en 2022 un contrato de tres años con la Unidad 45807 del GRU, una de las unidades clave de la agencia. No está claro si sigue en servicio activo.
Entre las materias que imparte Stupakov en Bauman está la formación de los estudiantes para dominar las técnicas de espionaje electrónico y la vigilancia encubierta. Las diapositivas de PowerPoint, aparentemente diseñadas para acompañar sus clases y a las que ha tenido acceso el consorcio, constituyen un catálogo de engaños: un detector de humo que en realidad es una cámara, un dispositivo que se coloca de forma indetectable entre un teclado y un ordenador para registrar cada pulsación, un cable de monitor que también es una máquina silenciosa de capturas de pantalla que almacena sus capturas en una memoria USB oculta.
Otro profesor mencionado en los documentos es Viktor Netyksho, un general de división sancionado por Occidente que comandó la Unidad 26165 —un grupo de hackers conocido como Fancy Bear— cuyos oficiales fueron acusados por el Departamento de Justicia de EEUU de interferir en las elecciones presidenciales de 2016.
Entre las asignaturas troncales se encuentra una titulada ‘Defensa contra el reconocimiento técnico’. A lo largo de 144 horas repartidas en dos semestres, se enseña a los alumnos todo el arsenal de herramientas de la piratería informática moderna, incluyendo ataques a contraseñas, vulnerabilidades de software y los llamados troyanos —programas maliciosos disfrazados de software legítimo que pueden otorgar acceso no autorizado a un sistema—. Para aprobar el curso, los alumnos deben realizar “pruebas de penetración prácticas”, mientras que un módulo se dedica íntegramente a los virus informáticos. Como parte de la evaluación, deben desarrollar uno ellos mismos.

El presidente del Instituto Kurchatov, del Centro Nacional de Investigación, informa a Vladímir Putin sobre el desarrollo de generadores de energía nuclear y su aplicación en el espacio.
A los alumnos también se les enseña la estructura y organización de las agencias de inteligencia militar estadounidenses y británicas. Sesiones separadas tratan el uso de la inteligencia occidental en la guerra de Ucrania y el desarrollo de drones de reconocimiento y ataque enemigos en el campo de batalla ucraniano.
Además de las tareas de piratería informática, el plan de estudios también abarca la guerra de la información. Los alumnos avanzados deben completar un seminario sobre el desarrollo de una campaña de desinformación, según sugieren los documentos, con la tarea de crear un vídeo para redes sociales utilizando “manipulación, presión y propaganda encubierta”.
A los alumnos se les enseña la mecánica de la manipulación psicológica y cómo imponer una percepción “correcta” de la información a una audiencia.
Los materiales didácticos, por su parte, saturan a los alumnos con la ortodoxia del Kremlin: la guerra en Ucrania era “inevitable”; allí están en el poder “nacionalistas y neonazis”; y los rusos en el Donbás se enfrentan a un “genocidio” respaldado por los países europeos.
Los servicios de inteligencia occidentales se han mostrado cada vez más críticos con la magnitud de la ciberactividad rusa en los últimos años.
En un informe publicado en febrero, los servicios de inteligencia neerlandeses advirtieron de que Rusia estaba intensificando sus actividades híbridas en toda Europa, combinando ciberataques, sabotajes y operaciones de influencia dirigidas a infraestructuras críticas.
El 15 de abril, el ministro de Defensa Civil de Suecia, Carl-Oskar Bohlin, acusó públicamente a Rusia de llevar a cabo regularmente ciberataques destructivos contra instituciones de la UE.
De las aulas a Sandworm
Los documentos sugieren que entre los 69 estudiantes que se graduaron en el Departamento 4 en la primavera de 2024 se encontraba Daniil Porshin, quien había pasado seis años en Bauman manteniendo notas de sobresaliente mientras jugaba en el equipo de fútbol de la facultad. Tras graduarse, fue destinado a Fancy Bear. No todos los estudiantes superan el corte: los archivos muestran que decenas han sido expulsados o no han logrado graduarse, y las evaluaciones de algunos estudiantes, redactadas por los oficiales superiores del GRU que supervisan el programa, pueden ser demoledoras. “Conocimiento insuficiente de cómo llevar a cabo un ataque a una red remota”, reza una evaluación.
Sin embargo, muchos son considerados aptos para trabajar dentro del GRU: otros 15 de la promoción de Porshin fueron destinados de forma similar a unidades del GRU.
Entre ellos se encontraba un estudiante que asumió su primer destino ese verano, a 1500 kilómetros Moscú, en la Unidad 74455 de la ciudad de Anapa, en el mar Negro —uno de los centros turísticos más populares de Rusia y sede de la unidad de hackers conocida como Sandworm por los gobiernos occidentales—.

Cartel de ‘Se busca’ del FBI de 2023 para seis miembros de la Unidad 74455 del GRU, conocida como Sandworm.
Sandworm ha sido acusada por las agencias de inteligencia occidentales de perpetrar algunos de los ciberataques más destructivos de la última década, entre los que se incluyen los dirigidos contra la red eléctrica de Ucrania en 2015, la campaña presidencial francesa de Emmanuel Macron en 2017, los Juegos Olímpicos de Invierno de Corea del Sur en 2018 y la investigación británica sobre el envenenamiento con agente nervioso en Salisbury. El consorcio de periodistas ha intentado contactar a la Universidad Bauman, así como a Netyksho, Stupakov y Porshin, pero no ha recibido respuesta.
A medida que continúa la guerra en Ucrania, los expertos en inteligencia sugieren que Rusia está intensificando sus ataques “híbridos” contra los aliados europeos de Ucrania, intentando llevar a cabo una amplia campaña de interferencia y sabotaje para causar el caos en Occidente, al tiempo que mantiene la negación y no cruza el umbral que podría desencadenar una respuesta militar.
El hackeo y los ciberataques han sido una parte clave de esta estrategia y los documentos sugieren que el programa de Bauman no da señales de ralentizarse. La última promoción de alumnos no se graduará hasta el final del año académico 2027.
Aunque el tesoro de documentos representa una visión sin precedentes del programa de formación secreto y sistemático para los ciberagentes rusos, fuentes internas afirman que solo es una parte del panorama. Otra universidad rusa, Mirea, fue aún más crucial en la formación de hackers, según el antiguo funcionario de Defensa.
“Bauman es una de las pocas universidades de élite utilizadas para identificar a estudiantes superdotados para su reclutamiento en estructuras militares y de inteligencia”, afirma la fuente.