Aclaran la situación administrativa al interior de la dependencia
Ante los cuestionamientos surgidos en el ámbito político local, la administración actual de la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común (SDHyBC) fijó postura categórica respecto a los rumores sobre una supuesta campaña de hostigamiento o escrutinio dirigido en contra de la gestión anterior. El máximo responsable de la dependencia estatal rechazó tajantemente que existan consignas personales o intentos de hostigamiento hacia su antecesor en el cargo, Rafael Loera.
Durante un encuentro con los medios de comunicación, el encargado de la política de desarrollo humano en la entidad fue enfático al deslindar a su equipo de cualquier intención de carácter faccioso. “No tengo nada que decir de nadie que haya estado en la en la secretaría”, apuntó el funcionario estatal, buscando disipar las especulaciones sobre posibles tensiones internas o disputas de poder heredadas de la administración pasada.
Labores de fiscalización y ordenamiento interno
Lejos de interpretar las acciones actuales como un ejercicio de agravio político, el titular de la SDHyBC puntualizó que los procedimientos emprendidos corresponden estrictamente a las auditorías de rutina que exige la ley. El objetivo principal de estas revisiones es garantizar una transición transparente y entregar la casa en orden a la ciudadanía, evaluando minuciosamente cada uno de los rubros financieros desde el arranque de la gestión.
El funcionario explicó que estas dinámicas administrativas se enfocan en auditar “cosas a las que no se les pone atención” en el día a día operativo, lo cual incluye el análisis minucioso de las partidas presupuestales para detectar posibles inercias ineficientes.
Revisión de recursos sin fines partidistas
Asimismo, la dependencia detalló que las indagatorias internas buscan identificar con precisión si se incurrió en el ejercicio de gastos innecesarios o si existieron duplicidades en programas y funciones operativas durante los periodos anteriores. Estas acciones forman parte de la normatividad fiscalizadora a la que están obligadas todas las oficinas gubernamentales para asegurar el uso correcto del erario.
Para concluir, el secretario restó peso a las versiones que sugieren motivaciones ocultas detrás de estas auditorías ordinarias. Con un tono de absoluta concentración en sus responsabilidades institucionales, el servidor público reiteró que se encuentra actualmente trabajando como secretario como para andar persiguiendo a alguien, priorizando de esta manera la atención a los programas sociales y el cumplimiento de las metas trazadas para el beneficio de la población.
