<div>Desolación e incertidumbre en Venezuela tras los terremotos: “Sentía que me iba a morir"</div>

La evacuación en la capital ha dejado escenas de gran conmoción, angustia e incertidumbre en las principales zonas afectadas por una catástrofe de la que todavía se desconoce su impacto real
Los mapas de los terremotos de Venezuela: estas son las zonas más afectadas
Hannah estaba lavando los platos en su casa en Los Palos Grandes, una zona altamente sísmica de Caracas, cuando el terremoto la asustó. Mientras las paredes se agrietaban, fue a buscar a su madre. “El trayecto hacia el cuarto de mi mamá se sintió eterno”, dice la diseñadora gráfica caraqueña. Cuando la vio, era incapaz de ponerse en pie por el fuerte temblor “de arriba a abajo y de un lado al otro” que sacudía el edificio. Ambas permanecieron abrazadas y rezando, relata a elDiario.es. “Yo juré que me iba a morir ahí”. Cuando lograron evacuar hacia la calle, en pijama, se dirigieron al apartamento del hermano de Hannah.
Este 24 de junio, un día festivo para Venezuela por la victoria de la Batalla de Carabobo, un doblete sísmico de una magnitud de 7,2 y 7,5 sacudió el país a las 18:04 hora local, con epicentro en el noroeste de Montalbán y cerca de Morón, en el estado Carabobo. Los temblores también se sintieron con fuerza en La Guaira, Caracas, Trujillo y Miranda, provocando el colapso de edificios y el hundimiento del techo del aeropuerto de Maiquetía.
La magnitud de la catástrofe ha llevado a las autoridades a declarar el estado de emergencia nacional ante un desastre que ha dejado al menos 188 muertos y cerca de 1.520 heridos. Es probable que el número de víctimas aumente a medida que continúen las labores de rescate –según el balance oficial, hay al menos 200 personas atrapadas entre los escombros y 157 están desaparecidas–. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que se podría alcanzar cifras de entre 10.000 y 100.000 fallecidos.
La evacuación en la capital ha dejado escenas de gran conmoción, con personas que permanecieron el miércoles en las calles tras la puesta de sol, algunas abrazando a sus mascotas entre nubes de polvo y escombros. Los daños en las redes de servicios públicos han sido severos, se ha informado de la rotura de tuberías de agua y gas, así como de cortes de electricidad y la caída total de las señales de telefonía móvil. Esta falta de comunicación ha generado una profunda angustia entre los supervivientes y muchos venezolanos en el exterior, que no logran localizar a sus familiares en otras zonas del país o de la misma ciudad.

Personas observan este jueves, las labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes entre edificios colapsados por los terremotos, durante un operativo de rescate en el municipio de Chacao, en el este de Caracas (Venezuela).
En medio de este caos, personas como Nieves, una mujer de casi 91 años que vive en un piso 11 en un edificio de 18, afrontan la tragedia desde la soledad de su hogar. Los ascensores dejaron de funcionar y tiene movilidad reducida, por lo que no pudo bajar las escaleras como el resto de sus vecinos. “Yo me quedé aquí en mi cama esperando lo que Dios disponga”, dice a elDiario.es con resignación, recordando cómo tuvo que aferrarse a la encimera de la cocina para no caer al suelo durante el impacto inicial, sintiendo que ya no era dueña de su propio cuerpo. Entre la angustia y la desesperación, Nieves envió un audio a una antigua vecina suya describiendo el momento como “lo más terrible que he vivido en muchos años”.
Iniciativas ciudadanas
La respuesta de los organismos de emergencia se ha visto dificultada por la magnitud del evento y la falta de equipos técnicos para los rescatistas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha informado de la activación de toda la red de salud pública y privada, además de la suspensión de clases y del servicio de metro. Mientras tanto, la comunidad internacional ha comenzado a movilizarse, con ofrecimientos de ayuda y equipos de búsqueda y rescate provenientes de países como Estados Unidos, España y México.
Yo me quedé aquí en mi cama esperando lo que Dios disponga
Han comenzado a surgir iniciativas ciudadanas para hacer frente a la emergencia. Empresas de movilidad como Yummy están ofreciendo traslados gratuitos, principalmente a centros de salud, para facilitar el acceso de las personas afectadas a servicios esenciales.
También han aparecido proyectos impulsados desde el extranjero, como el del ciberactivista Giuseppe Gangi, quien creó en pocas horas la página web ‘Desaparecidos Terremoto Venezuela’. La plataforma permite registrar y consultar información sobre personas desaparecidas, complementando la labor que también se está desarrollando a través de las redes sociales para localizar a familiares y allegados. Hasta ahora, casi 36.000 personas no han podido ser aún contactadas, mientras que más de 3.100 han sido localizadas. En paralelo, la red social X ha sido desbloqueada en Venezuela para favorecer la circulación de información durante la emergencia.
La pérdida material es incalculable en zonas como La Guaira, donde decenas de edificios se han derrumbado, dejando a cientos de personas durmiendo en sus vehículos o en plazas públicas, pero también en otras zonas del país más alejadas del epicentro como Maracay, en el estado de Aragua, al pie de la Cordillera de la Costa y unos 120 kilómetros al oeste de Caracas. “Aquí hemos tenido muchísimos daños a nivel estructural, algunos edificios caídos y personas que han quedado sepultadas en varias torres y edificios. También la catedral de Maracay y la urbanización del centro quedaron muy afectados”, explica a elDiario.es Diemily Castellanos, vecina de la ciudad. Informa Meritxell Freixas.

Integrantes de la Protección Civil, Policía de Chacao y Seguridad Ciudadana de Venezuela participan en las labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes entre edificios colapsados por los terremotos, en el municipio de Chacao, en el este de Caracas.
Los testimonios coinciden en la tristeza de ver vecindarios enteros reducidos a escombros y la incertidumbre de no saber cuándo podrán recuperar una mínima normalidad. En Caracas, la caída de fachadas y el agrietamiento de estructuras han dejado inhabitables numerosos apartamentos, forzando a familias enteras a buscar refugio con seres queridos. Muchas personas duermen en colchones y colchonetas tendidas sobre el asfalto o refugiados dentro de sus vehículos en las calles, en medio del temor por las réplicas.
“Nos toca empezar de cero”
Arcidis, un marino mercante, vivió el terror de ver cómo su vida se desmoronaba al regresar, tras el seísmo, a su hogar en La Guaira, una de las zonas más afectadas. Al cruzar el túnel de Boquerón, que conecta Caracas con La Guaira, se encontró con una ciudad a oscuras, bajo una neblina de polvo y el panorama desolador de edificios caídos en la orilla de la playa. Un vecino le dio la noticia que tanto temía: la estructura donde vivía había colapsado por completo. “Esto ha sido muy crítico, nos quedamos sin nada. Nos toca empezar de cero”, dice, tras confirmar que su familia, incluida su hija de cuatro años, está a salvo, pero sin propiedad alguna.
Esto ha sido muy crítico, nos quedamos sin nada. Nos toca empezar de cero
Funcionarios de Protección Civil, de la Policía Nacional, de la Guardia Nacional y de cuerpos de bomberos, entre otros, mantienen las labores de búsqueda entre las ruinas de los edificios que colapsaron, donde también continúan los trabajos de recolección de escombros. Según el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hasta 250 edificios han resultado dañados y hay ocho hospitales afectados. El edificio del consulado de España en Caracas ha sufrido daños “de una cierta envergadura” a causa del seísmo, según el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que ha indicado también que en estos momentos aún hay 68 españoles que no han sido localizados.
En medio de la tragedia, algunos han tenido que ir sin haber dormido o con apenas unas pocas horas de sueño, al trabajo. Ileana, a pesar de haber pasado una noche en vela cuidando a su madre tras el susto, es una de las muchas personas que intentan seguir adelante. Tenía que asistir a su puesto de trabajo después de que su apartamento sufriera grietas en las paredes. “Hay que estar allí al pie de la batalla”, afirma, subrayando que su labor es medular para un sector importante del país, que ha vivido más de 130 réplicas. Esto “ha obligado” a que la presidenta encargada declare algunos lugares, entre ellos La Guaira, como “zonas de desastres”, según Rodríguez.

Edificios colapsados por los terremotos, durante las labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes en el municipio de Chacao, en el este de Caracas.
La solidaridad internacional y el esfuerzo de los propios vecinos, que en muchos lugares son los únicos rescatistas disponibles, marcan las horas posteriores a los seísmos más fuertes en Venezuela en más de un siglo. “Nuestra prioridad es apoyar a las personas afectadas, especialmente a quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad. Estamos recopilando información sobre el terreno para desplegar la asistencia necesaria de la forma más rápida y eficaz posible”, señala la coordinadora de Médicos del Mundo en Venezuela, Elena Cáceres, en un comunicado. Los albergues, la atención sanitaria de emergencia, el apoyo psicosocial a los afectados, y el restablecimiento de servicios básicos de salud y agua son las principales urgencias.
Mientras llega la ayuda de la ONU y de equipos especializados extranjeros, el pueblo venezolano se enfrenta a una de sus pruebas más difíciles, marcada por el luto y la necesidad de reconstrucción total en las zonas declaradas de desastre.