El renacer de una tradición milenaria en el sur de la capital
Con la llegada del otoño y la proximidad de una de las festividades más emblemáticas de México, los canales y zonas agrícolas de Xochimilco se pintan de un intenso tono anaranjado. Este año, los productores locales han logrado una histórica producción estimada en 10 millones de plantas de cempasúchil, consolidando a esta demarcación como el corazón indiscutible del abasto tradicional para las ofrendas del Día de Muertos.
El esfuerzo detrás de cada maceta no es menor. Las familias dedicadas al campo en esta zona chinampera trabajan durante meses, desafiando los retos climáticos y económicos, para garantizar que el fruto de su labor llegue a los hogares mexicanos y adorne los altares donde se espera el retorno de los fieles difuntos.
El trabajo en la chinampa: paciencia y herencia cultural
El cultivo de la flor de muerto en Xochimilco representa mucho más que una actividad económica; es un legado ancestral que se transmite de generación en generación. Los floricultores locales explican que el proceso inicia varios meses antes de noviembre, requiriendo un cuidado meticuloso del suelo, el agua de los canales y la luz solar.
Las técnicas tradicionales de cultivo en chinampa permiten que la planta crezca con la fuerza y el color característicos que la han convertido en un símbolo nacional. A través del esfuerzo comunitario, los productores cuidan cada brote hasta alcanzar el punto óptimo de floración, el cual coincide puntualmente con las fechas en las que las familias mexicanas comienzan a montar sus ofrendas monumentales.
Impacto económico y cultural en la Ciudad de México
La comercialización de estos 10 millones de ejemplares genera una importante derrama económica para la región sur de la Ciudad de México, beneficiando directamente a cientos de familias que dependen de la agricultura urbana. Comprar el cempasúchil directamente en Xochimilco no solo asegura plantas frescas y de excelente calidad, sino que también apoya la economía local y fomenta el comercio justo.
Autoridades y productores hacen un llamado constante a la ciudadanía para acudir a los mercados locales y viveros de la zona, evitando intermediarios y reconociendo el valor del trabajo agrícola que mantiene vivos los canales y las tradiciones prehispánicas que distinguen a México ante el mundo.
