El mandatario estadounidense condiciona su aceptación del proceso
A pocos días de celebrarse los comicios legislativos en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha vuelto a poner en entredicho la validez del sistema democrático.
Al ser consultado directamente sobre si acatará el veredicto de las urnas del próximo 3 de noviembre, el líder republicano respondió con reservas: “Lo haré, si las elecciones son honestas”.
Una estrategia de desconfianza prolongada
El mandatario mantiene una postura de escepticismo hacia los procesos electorales desde su negativa a aceptar los resultados de noviembre de 2020.
Aquella negativa escaló hasta los disturbios registrados en el Capitolio el 6 de enero de 2021, marcando un precedente en su relación con las instituciones democráticas del país.
En la actualidad, la administración impulsa restricciones contra el voto por correo y promueve normativas como la denominada Save America Act para endurecer los requisitos de participación.
Batallas legales en diferentes estados
La ofensiva conservadora se refleja en los tribunales, donde recientemente se desestimó una demanda para impugnar a 20.000 votantes en el estado de California.
Simultáneamente, la Casa Blanca interpuso recursos legales en Alaska debido a la similitud en los nombres de los contendientes políticos.
La disputa enfrenta al senador titular Dan S. Sullivan con el candidato independiente Daniel J. Sullivan Jr., buscando frenar la certificación oficial si el margen de derrota es mínimo.
Ante la insistencia sobre si respetará el fallo definitivo sin excepciones, la postura oficial se mantuvo firme: “Lo haré, si son unas elecciones limpias”.
