Un estreno marcado por el recuerdo y la complejidad literaria
La 71ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) acoge la presentación de la película «Aquí», una obra dirigida por el cineasta portugués Tiago Guedes que aspira a conquistar la codiciada Espiga de Oro. Tras su paso por el prestigioso Festival de Cannes, el largometraje aterrizó en tierras españolas de la mano de su director, el productor Paulo Branco y los reconocidos intérpretes Patricia López Arnaiz y Sergi López.
Durante la presentación oficial, todo el equipo creativo quiso dedicar este estreno en España al fallecido actor español Manolo Solo, quien coprotagonizó la cinta antes de su trágica partida en julio de este año. Guedes recordó emocionado cómo surgió la colaboración: «Vi a Manolo en la película Cerrar los ojos de Víctor Erice y sentí una sensibilidad que resonó con lo que buscaba para el personaje de Simón en mi película. Fue muy sencillo hablar con él y fue alguien que tuvo una enorme generosidad», compartió el realizador.
Por su parte, el productor Paulo Branco profundizó en la importancia del elenco elegido para este desafiante proyecto cinematográfico: «Manolo y Patricia eran las personas exactas para los papeles que interpretaron, sin ellos la película no existiría; encarnar estos diálogos no es algo fácil y los dos transmiten una emoción tan increíble que nos hacen creer lo que estamos viendo». Asimismo, el productor añadió que «ese es el gran triunfo de la película, que no hubo ningún error al elegir el reparto, como productor estoy muy orgulloso del trabajo que hicieron los actores y de cómo se entregaron a la película, a Tiago y a mí».
El reto de llevar la filosofía de coetzee a la gran pantalla
El filme constituye una ambiciosa traducción audiovisual de la trilogía de Jesús, un compendio literario escrito por el premio nobel sudafricano J. M. Coetzee. Esta narrativa examina con una óptica marcadamente filosófica conceptos tan complejos como la identidad humana y los procesos migratorios dentro de un universo fantástico. Al respecto de cómo consiguieron los derechos de autor, Branco explicó: «Tengo la suerte de conocer a Coetzee desde hace unos años y cuando le comenté mi entusiasmo por los libros, me dijo que me cedía los derechos».
El productor también reveló que, aunque existían múltiples propuestas procedentes de productoras en Estados Unidos, el autor no mostró interés en ellas y se negaba rotundamente a que la obra fuera rodada en lengua inglesa. «Luego fuimos con Tiago a tener un encuentro con él en Córdoba y confió en que nosotros seríamos fieles al material», apuntó.

Una duración que desafía las modas actuales
Trasladar al cine una narrativa extensa supuso un desafío colosal, obligando a los creadores a sintetizar más de 900 páginas en un metraje final de tres horas y media. Guedes argumentó que, aunque intentaron recortar el tiempo de proyección, comprendieron que la duración actual era la idónea: «Queríamos que se quedase en tres horas, pero cuando la vimos entendimos que ese era el corte final, no había nada más que cortar y mí me gusta mucho esa duración porque te permite una inmersión real».
Además, el cineasta defendió esta apuesta temporal argumentando que representa un posicionamiento frente al consumo actual de contenidos: «Es un tiempo que el espectador está en ese mundo, lejos de segundas o terceras pantallas; creo que hoy, más que nunca, hacer una película larga es un acto de resistencia». En un tono más distendido, el actor Sergi López bromeó al respecto al señalar que «la película es una versión reducida, tres horas es casi un cortometraje».
Un universo poético y fuera de lo convencional
Entre los cambios notables frente a los escritos originales destaca el título del largometraje, una modificación consensuada con el propio novelista. «La película habla mucho de la importancia de vivir y estar en el momento, no hay recuerdos y el futuro es incierto, lo que importa es el momento exacto que están viviendo los personajes», argumentaron los responsables del proyecto.
Para el elenco, dar vida a roles tan abstractos dentro de una atmósfera onírica supuso un ejercicio interpretativo muy exigente. «Cuando tienes la suerte de leer un guion tan sólido con un universo tan diferente, no tienes mucho espacio para improvisar. No estamos acostumbrados a hacer personajes sin historia real, donde lo más importante es ese lado poético y simbólico», expresó Sergi López sobre su participación.
Por último, su compañera de reparto Patricia López Arnaiz profundizó en la complejidad de la puesta en escena: «Era un trabajo que teníamos que afrontar con mucho respeto, no solo por el material que había que cuidar sino también por sus particularidades; hay una atmósfera de no-realidad, una extrañeza que está en los libros y también estaba en el guion».
