El doble bloqueo del estrecho de Ormuz atasca a Trump en la búsqueda de una salida a la caótica gestión de la guerra en Irán

Tanto Teherán como Washington se reafirman en manetener cerrado el paso para aquellos barcos considerados no aliados, entre acusaciones de violaciones del alto el fuego que dejan las negociaciones en un punto muerto
Trump dice que el Gobierno de Irán está “gravemente dividido”, pero la realidad es mucho más compleja
Todo pasa por el estrecho de Ormuz. Un estrecho que lleva cerrado selectivamente desde el 28 de febrero por parte de Irán como respuesta a los bombardeos de EEUU e Israel. Y que ahora acumula un doble candado a consecuencia del bloqueo ejercido por EEUU a los barcos iraníes y de sus aliados comerciales.
El cierre de Ormuz, por donde hasta que comenzaron los ataques de Washington y Tel Aviv pasaba el 20% del comercio mundial de petróleo, está teniendo repercusiones severas en los bolsillos de los estadounidenses en pleno año electoral. Y eso ha llevado al presidente de EEUU a aliviar sanciones al petróleo ruso, venezolano y hasta iraní. Pero no es suficiente para evitar que la gasolina siga escalando y que el barril de Brent se encuentre por encima de los 100 dólares.
Y eso pone nervioso al presidente de EEUU.
Tanto, como para seguir extendiendo la tregua en Irán y no cumpliendo unas amenazas de tintes incluso genocidas, como cuando habla de “aniquilar una civilización”, por las consecuencias que tendrá para la economía en general y de la región en particular destruir las infraestructuras energéticas y eléctricas de Irán.
Así, Trump se encuentra atrapado en una guerra de la que no logra salir, con la popularidad en mínimos, sin resolver la crisis del coste de la vida que prometió en campaña, con ultimátums que encadenan prórrogas y una tregua que va posponiendo.
El 21 de marzo, Trump afirmó que “arrasaría” las centrales eléctricas de Irán si no abría el estrecho en un plazo de 48 horas. Teherán no lo hizo, y amplió el plazo en 5 días.
Después, el 28 de marzo, Trump volvió a ampliar el plazo 10 días, alegando que Irán se lo había pedido, en contra de lo dicho por Teherán. Y dijo que arrasaría su civilización si no se llegaba a un acuerdo, cosa que no ocurrió.
Más tarde, el 6 de abril, Trump amplió el plazo dos semanas, amenazando con la destrucción del país si el estrecho no se abría durante ese plazo, cosa que no ocurrió.
A continuación, el 21 de abril, Trump amplió el plazo indefinidamente, alegando que lo hacía porque Pakistán se lo había pedido.
Y este 23 de abril, Trump lanza una nueva amenaza al afirmar que ha “dado orden” a la Armada de EEUU para “que dispare y hunda cualquier embarcación, por pequeña que sea (¡sus buques de guerra están TODOS, los 159, en el fondo del mar!), que esté colocando minas en las aguas del estrecho de Ormuz”.
EEUU no ha logrado aportar datos precisos sobre el minado del estrecho que le atribuye a Irán, al tiempo que el presidente de EEUU ha dado señales contradictorias sobre la amenaza que ejerce Teherán en Ormuz, cuando ha acusado a sus aliados de la OTAN de no tener “agallas” por su negativa a ayudarle en desbloquear un paso que ha sido libre hasta que Washington comenzó los bombardeos el 28 de febrero pasado.
“No debe haber ninguna vacilación”, prosigue Trump en su post en Truth Social: “Además, nuestros ‘dragaminas’ están despejando el estrecho en estos momentos. Por la presente ordeno que esa actividad continúe, ¡pero a un nivel tres veces mayor!”.
Al mismo tiempo, tan pronto amenaza a Irán por las minas como pide ayuda a los europeos o asegura que tienen el control del estrecho.
“Tenemos control total sobre el estrecho de Ormuz”, ha afirmado Trump: “Ningún barco puede entrar o salir sin la aprobación de la Armada de los Estados Unidos. Está ‘herméticamente cerrado’ hasta que Irán sea capaz de llegar a un ACUERDO”.
Esa afirmación de que EEUU mantiene un bloqueo total del petróleo iraní en el estrecho queda desmentida por el Financial Times, que afirma que al menos 34 petroleros iraníes han atravesado el estrecho.