Por Karen Villalobos
El Tesoro de Emiliano es un laboratorio lúdico artístico con varios dispositivos o escenas que permiten a las niñas y niños acercarse a la problemática de la desaparición pero desde su propia experiencia. A través del teatro de objetos y sombras, Itzel y Miquel cuentan la historia de Emiliano, un niño que espera pacientemente el regreso de su papá, quien se encuentra desaparecido. Hasta junio del presente año, y según datos oficiales, México tiene registro de 135,053 personas desaparecidas.


En esa espera, Emiliano se vuelve un guardián de los tesoros de su padre. Conserva el paraguas medio chueco con el que se cubría de las lluvias, los zapatos con los que salía a bailar, la silla en la que su papá se sentaba al volver de trabajar y una guitarra con la que le tocaba canciones a su mamá.
‘‘Emiliano nace porque creo que igual que otras problemáticas como la migración, las poblaciones callejeras, existen niñeces que están atravesando por esto y son invisibilizadas. Por ello para mí era necesario abrir un espacio así, porque las niñeces son muy empáticas. Tal vez no entienden la complejidad de la problemática, pero sí les toca emocionalmente. Lo que yo he visto en estos espacios es que las niñas y niños buscan contener, acompañar, cosa que no siempre pasa con las personas adultas, porque le huimos a sentir.’’ Nos cuenta Itzel Encino, creadora escénica.


Las niñas, niños y adolescentes no solo son víctimas indirectas, de acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) que publicó la Secretaría de Gobernación el 8 de junio de 2026, cada día, 31 personas de entre 0 y 17 años (niñas, niños y adolescentes) se reportaron como desaparecidas, no localizadas o localizadas en México durante 2025.
‘‘Emiliano es todos esos niños, niñas, son esas personas que también crecieron en la orfandad, ante una desaparición. Para mí, Emiliano tendría ciertos nombres, ya de manera personal. Pero en este espacio, Emiliano es amor, es cariño, es dignidad, es la necesidad de poder hablar sobre esto desde el afecto’’, continúa Itzel.
El Tesoro de Emiliano busca generar un un canal de comunicación con las niñas y niños para abordar un tema tan sensible como la desaparición. Entre los distintos escenarios que se les presentan, está el caso de Teuchitlán y el de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero. Ahí, en ese espacio con música, luces, texturas y miniaturas, Itzel y Mikel acompañan a las niñeces mientras van encontrando sus propios tesoros y logran hablar de aquellos que guardan en casa, esto lo hacen con un traje blanco de astronauta, que busca resignificar el traje blanco de protección que se usa en las labores de búsqueda.



En México, el derecho a la verdad garantiza que niñas, niños y adolescentes conozcan de manera íntegra, veraz y comprensible los hechos y circunstancias detrás de las violaciones a derechos humanos o delitos que les afectan a ellas y ellos, así como a sus familias. Asimismo se considera como una medida de satisfacción y reparación. De garantizarles este derecho, no sólo se hablaría de acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes, si no también de una restauración a su dignidad y la prevención de futuras vulneraciones.
El Tesoro de Emiliano es un camino a seguir para acercar de manera sensible y respetuosa el derecho que tienen todas las niñas, niños y adolescentes de saber qué ocurre en sus casa, qué ocurre en las calles y en la sociedad mexicana.


El cargo ‘‘El Tesoro de Emiliano’’: El teatro como una herramienta para hablarles sobre la desaparición a niñas, niños y adolescentes apareció primero en NÓMADAS.