revelaciones sobre entrenamiento policial en estados unidos
Un grupo de oficiales de seguridad del estado de Chihuahua fue enviado a territorio estadounidense para recibir adiestramiento táctico especializado, bajo un esquema de opacidad en el que no se reveló la identidad de los instructores ni la institución encargada de coordinar el programa, de acuerdo con los testimonios ventilados en el marco del proceso judicial que se sigue en contra del exfiscal César Jáuregui.
Los detalles de este desplazamiento salieron a la luz pública mediante la declaración formal de un integrante de la Agencia Estatal de Investigación, quien se desempeña además como escolta del funcionario Arturo Suani. Según el testimonio ofrecido ante la autoridad jurisdiccional, los preparativos para el viaje comenzaron el 10 de abril de 2026, fecha en la que superiores jerárquicos le requirieron documentación oficial y datos personales indispensables para salir del país, incluyendo pasaporte vigentes, visa estadounidense y credencial para votar expedida por el instituto electoral.
proceso de selección y traslado hacia florida
Durante la misma diligencia judicial, el elemento policial mencionó que las autoridades estatales le notificaron la aplicación de un protocolo preliminar conocido como vetting, un mecanismo internacional de depuración y evaluación de confianza, aunque el agente reconoció ante el tribunal que carecía de información precisa sobre la naturaleza y los alcances reales de dicho procedimiento.
Tras cumplir con los requisitos administrativos, la comitiva integrada por elementos de seguridad mexicana despegó desde la capital de Chihuahua con destino final en el estado de Florida, realizando una escala técnica previa en la ciudad de Dallas. A su arribo a Jacksonville, los oficiales fueron recibidos por personal logístico que los transportó a bordo de tres vehículos tipo Mercedes-Benz hacia un complejo que el testigo describió como un centro de formación policial de gran escala, dotado de infraestructura residencial, comedores, aulas y dormitorios donde permanecieron albergados durante el desarrollo de las actividades.
opacidad en la identidad de los instructores
Uno de los aspectos más llamativos expuestos durante la audiencia judicial radica en las condiciones operativas en las que se impartió la instrucción. El agente estatal declaró que las personas a cargo de las cátedras portaban indumentaria táctica totalmente carente de emblemas, parches o logotipos institucionales, lo que impidió determinar a qué corporación de seguridad o agencia gubernamental pertenecían realmente.
El testigo detalló que, durante la jornada inaugural, un extranjero al que identificaban bajo el nombre de Rick se encargó de introducir a un grupo aproximado de cinco instructores ante los elementos mexicanos. Asimismo, requirió el apoyo de un oficial de apellido Domínguez para fungir como traductor oficial durante las sesiones académicas, las cuales se centraron en el perfeccionamiento de destrezas tácticas, maniobras de intervención pedestre y protocolos de actuación vehicular.
A pesar de la relevancia de los datos aportados en el juicio contra el exfiscal, las declaraciones recabadas hasta el momento resultan insuficientes para esclarecer qué organismo gubernamental o corporación extranjera auspició formalmente la capacitación, dejando abierta una incógnita sobre los convenios de cooperación internacional bajo los cuales se concretó el traslado de los elementos policiacos mexicanos.
