A propósito de los días que corren y las circunstancias complejas por las que transitamos, es pertinente recordar nombres y actuaciones relevantes de diversos embajadores de Estados Unidos en México.
Joel R. Poinsett es reconocido como el primer embajador de Estados Unidos, en este caso, ante el naciente y luego caído Imperio Mexicano.
Su labor es ampliamente conocida en tanto influyó a través de las logias masónicas en el gobierno del primer presidente, Guadalupe Victoria, por ejemplo, para dividir y excluir del gabinete a personajes como Lucas Alamán o evitar el envío de una expedición naval mexicana para liberar Cuba y Puerto Rico del dominio español.
Poinsett fue el artífice de la firma del primer tratado de límites entre Estados Unidos y México; de las primeras propuestas para adquirir territorio en Texas, Nuevo México, California, Sonora, Coahuila o Nuevo León, así como de lograr concesiones para iniciar la colonización en algunas de esas regiones, que más tarde formarían parte de la Unión Americana.
Fue un fiel seguidor de la doctrina Monroe y sirvió a su país como secretario de Guerra entre 1837 y 1844.
Además de David Conner, oficial naval con rango de Comodoro y agente diplomático, quien dirigió operaciones tales como el bloqueo de Veracruz, la captura de Tampico o el histórico desembarco de 10 mil soldados estadounidenses en Veracruz durante la guerra de 1846, viene al caso citar a su sucesor, Mattew Perry quien también incursionó en Tampico y en Tabasco en los preludios de la captura de la Ciudad de México, así como a Nattam Clifford, un jurista y diplomático a quien tocó negociar el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848 por el cual México perdió buena parte de su territorio.
La historia reconoce a Robert Mc Lane como el embajador (1859-1860) que protagonizó la firma del Tratado Mc Lane-Ocampo, no aprobado por el Senado de su país, luego del reconocimiento al gobierno constitucional de Benito Juárez y a cambio de derechos de tránsito y una concesión para el canal interoceánico istmeño.
Henrry Lane Wilson, abogado y periodista, después de sus experiencias diplomáticas en Chile y Bélgica, fue embajador en México entre 1999 y 1913, y se le asocia al famoso “Pacto de la Embajada” que promovió la Decena Trágica e implicó la muerte del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suarez, en febrero de 1913.
Henry P. Fletcher sirvió en México entre 1917 y 1919, justo cuando en Washington fue interceptado el famoso telegrama Zimmerman enviado por el Secretario de Estado alemán que prometía a México a cambio de apoyo durante la primera guerra mundial devolverle territorios perdidos en el siglo 19 ante los Estados Unidos.
Un importante embajador fue sin duda Josefo Daniels, nombrado por el presidente Franklin D. Roosvelt, quien estuvo en México casi 10 años, entre 1933 y 1941 y jugó un papel destacado al apoyar las políticas sociales del presidente Lázaro Cárdenas.
Otro muy recordado es el embajador John Dimitri Negroponte, nombrado por el presidente George W. Bush, quien cumplió la misión decisiva de negociar el Tratado de Libre Comercio pues sirvió a su país en México de 1989 a 1993.
Los tres embajadores más recientes han coincidido en el tiempo con el proceso de la Cuarta Transformación.
Christoper Landau, quien sustituyó a la única embajadora estadounidense mujer que hemos recibido en México, Roberta Jacobson, fue nominado por el primer presidente Donald Trump y sirvió en México entre 2019 y 2021, durante la aguda crisis migratoria centroamericana.
Ken Salazar, con una larga carrera política, fue nominado por el presidente Joe Biden y sirvió de 2021 a 2025 mostrando una notoria cercanía con el gobierno de México.
Finalmente. Ronald D. Johnson, quien el próximo 19 de mayo cumple un año en México, fue nominado por el presidente Trump y cumple con un perfil experto en temas de inteligencia, seguridad y combate antidrogas.
La embajada de los Estados Unidos en México ha sido y es un actor clave en la vida pública de nuestro país y ha contribuido mediante la actuación de sus titulares a definir momentos trascendentes de inflexión en nuestra singular historia nacional, bilateral y global.