Una reunión que sacude el tablero político local
La reciente difusión de una imagen donde aparecen la legisladora de Morena Brenda Ríos y el empresario Eugenio Baeza Fares, máximo dirigente de Grupo Bafar, ha provocado reacciones y análisis diversos dentro de los círculos de poder en Chihuahua. Este encuentro visual surge en un momento sumamente delicado para la estructura del PAN, la cual lidia de manera simultánea con la reciente aprehensión del exfuncionario estatal César Jáuregui y con visibles tensiones internas que involucran a la administración de la gobernadora Maru Campos.
A través de las plataformas digitales, Ríos expresó su reconocimiento hacia el empresario, destacando una trayectoria de amistad prolongada, además de valorar las charlas y orientaciones recibidas a lo largo del tiempo. Por su parte, la respuesta digital de Emilia González Baeza, cónyuge del empresario, no se hizo esperar al manifestar su aprobación mediante reacciones gráficas de afecto, a lo que la legisladora contestó de manera cálida con un «abrazote amiga». Aunque este intercambio no constituye de ninguna forma una alianza formal o un pacto político explícito, el contexto de la imagen alimenta especulaciones sobre la reconfiguración de influencias de cara al proceso electoral de 2027.
Antecedentes comunes y frentes abiertos en la capital
Un elemento clave que une las trayectorias recientes de ambos personajes son sus posturas contrarias frente a la gestión de Marco Bonilla, particularmente en lo referente a la iniciativa del relleno sanitario ubicado en Mápula. Mientras que el líder corporativo optó por la vía legal interponiendo diversos amparos, la representante popular llevó la discusión directamente a la tribuna del Congreso del Estado, convirtiendo este asunto en uno de los flancos más cuestionados para el alcalde capitalino, quien además se perfila como uno de los contendientes de su partido rumbo a la gubernatura.
Esta postal adquiere mayor peso estratégico si se considera que Brenda Ríos formalizó recientemente su inscripción para competir por la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación en la capital del estado. Mientras el blanquiazul intenta sanar heridas y reorganizarse tras el impacto político del caso Jáuregui, la figura morenista consolida su visibilidad pública junto a uno de los empresarios más influyentes de la región. Si se trata estrictamente de un vínculo personal de larga data o si existen convergencias con miras al futuro político es algo que el tiempo determinará; sin embargo, en los pasillos del Palacio Municipal difícilmente pasa desapercibido que dos de los críticos más férreos del proyecto Mápula compartan espacio público justo cuando el grupo político del alcalde enfrenta su coyuntura más compleja.
