En qué consiste y qué resultados ha dado la campaña de 40 días de Ucrania contra Rusia

Kiev ha tomado la iniciativa llevando la guerra al corazón del territorio ruso, lo que ha redefinido la relación entre Zelenski y Trump
Ucrania corta el acceso por tierra a Crimea y la deja sin gasolina, sin turistas y con estantes vacíos: “Quiero irme”
El 26 de junio, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski anunció que había dado órdenes al servicio de seguridad de Ucrania para iniciar una campaña de 40 días contra objetivos rusos con el objetivo de “influir en el país agresor y obligarlo a poner fin a la guerra”.
Desde entonces, Kiev ha intensificado drásticamente sus ataques contra Rusia en una serie de operaciones superpuestas contra líneas de suministro clave en los territorios ucranianos ocupados por Rusia, también Crimea, además de alcanzar Moscú y San Petersburgo con misiles de largo alcance, lo que ha desencadenado una crisis de combustible.
Han pasado tres semanas desde que se inició la campaña de 40 días, de la que ahora sabemos más cosas. ¿Cómo ha funcionado y qué conclusiones sobre el rumbo de la guerra se pueden extraer de ella?
¿Por qué habló Zelenski de una campaña de 40 días?
La directora del Foro de Ucrania en el centro de estudios Chatham House, Orysia Lutsevych, coincide con otros analistas al atribuir el marco de los 40 días a una referencia cristiana ortodoxa dirigida a Rusia y, en especial, a Vladímir Putin. “Zelenski es un maestro en el arte de la narrativa”, dice. “Creo que es una referencia a los 40 días que se pasan en el purgatorio a la espera de que se decida si será cielo o infierno: el mensaje es: ‘Ya os consideramos muertos, ahora os corresponde a vosotros decidir si os salváis o no”.
No creo que se espere que la campaña de 40 días obligue a Rusia a rendirse, es solo una forma de decirles que son capaces de llevar la guerra hasta su casa
Más allá de la metafísica, Lutsevych también es consciente de la importancia política que tiene la duración de la campaña. “Las elecciones a la Duma [el parlamento ruso] son en septiembre”, dice. “En parte, hacer todo lo posible por llevar la guerra hasta Moscú y, en particular, hasta San Petersburgo, es hacerle comprender a Putin cómo se ve mermado su control del poder”.
“Se trata de una campaña psicológica”, dice Phillips O’Brien, el profesor de estudios estratégicos de la Universidad Saint Andrews. “No creo que se espere que la campaña de 40 días obligue a Rusia a rendirse, es solo una forma de decirles que son capaces de llevar la guerra hasta su casa”.
“Lo más importante es el intento de provocar una crisis petrolera en Rusia”, añade O’Brien. “Zelenski está tratando de centrar la atención de los ucranianos en lo que Ucrania está logrando en el campo de batalla, frente al atolladero del que se habla, manda el mensaje de que están actuando con iniciativa y dinamismo”.
¿En qué consiste la campaña?
Zelenski no dio detalles en un principio, pero varios funcionarios ucranianos han dejado claro después que la campaña incluye varias de las iniciativas en curso, como la estrategia de ataque intermedio que está afectando gravemente a las principales líneas de suministro de Rusia, o los ataques de largo alcance contra la industria militar de Rusia, sus refinerías, su transporte marítimo y sus ciudades principales.
En Futura Doctrina, su cuenta de Substack, el general australiano retirado Mick Ryan escribe sobre lo que considera una “operación de influencia” para obligar a Rusia a poner fin a la invasión. “Una campaña coordinada de ataques profundos contra refinerías de petróleo, instalaciones militares y grandes ciudades, con el objetivo de presionar a Moscú para que ponga fin a la guerra”, dice.
Ryan describe los ataques contra las refinerías de petróleo como un “intento de coerción estratégica por desgaste” de la economía de guerra rusa. “A fecha del 5 de julio, el Estado Mayor de Ucrania decía haber inutilizado el 42,74% de la capacidad de refinación de petróleo de Rusia, informando de que en un mes habían alcanzado ocho refinerías, destruido o dañado más de 60 tanques de almacenamiento, y provocado pérdidas acumuladas al sector por un total de 13.500 millones de dólares [unos 11.770 millones de euros]”.
Una de las últimas semanas, las operaciones atribuidas oficialmente a la campaña de los 40 días incluyeron 13 ataques de largo y medio alcance contra objetivos militares clave, entre ellos los aeródromos de Saki y Gvardeyskoye; hangares de aviones en Crimea; la terminal petrolera de San Petersburgo; la refinería de Yaroslavl, al nordeste de Moscú; una refinería en la región de Kaluga, al sudoeste de Moscú; y la terminal de carga de petróleo del puerto de Vysotsk, en el mar Báltico.
¿Cuál ha sido el impacto hasta ahora?
Ucrania lleva tiempo lanzando ataques de largo alcance contra Moscú, pero el aumento en su escala e intensidad ha impresionado a los moscovitas. Jamás imaginaron que la guerra llegaría con tanta fuerza a su ciudad. Las imponentes columnas de humo de las refinerías en llamas y la experiencia completamente nueva de tener enjambres enormes de drones sobrevolando las dos ciudades más importantes de Rusia –la capital y San Petersburgo– han llevado a la gente a publicar vídeos conmocionados en las redes sociales.

Imagen de las columnas de humo sobre la refinería de petróleo de Moscú tras el ataque con drones ucranianos
En su día a día, los rusos ahora tienen que hacer largas colas en muchas gasolineras y hay hasta quien duerme en el coche durante días para poder repostar. Aunque menos documentado, también es visible el impacto que la campaña está teniendo en la península de Crimea, ocupada por Rusia, donde los ataques contra puentes y carreteras clave han provocado cortes de electricidad y se ha generalizado la sensación de vivir bajo sitio.
Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, todo eso podría estar generando fricciones políticas dentro de Rusia. “Las exitosas campañas con ataques ucranianos de medio y largo alcance han obligado a un replanteamiento dentro del espacio informativo ultranacionalista ruso”, decía en un informe reciente el centro de estudios. “Está llevando a los analistas a culpar al Gobierno ruso de no haber creado un sistema de defensa aérea integral capaz de proteger adecuadamente infraestructuras críticas y empresas privadas”.
¿Ayuda esto a Ucrania en la escena internacional?
Según Lutsevych, de Chatham House, los éxitos de Ucrania llevando la guerra a territorio ruso en la campaña de 40 días –y antes– pueden haber contribuido al cambio de actitud de la Administración Trump hacia Kiev.
Sin duda, el momento más bajo de la relación entre los dos países fue en febrero de 2025, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, abroncó a Zelenski en el Despacho Oval diciéndole “no tienes las cartas”, mientras su vicepresidente, JD Vance, acusaba al ucraniano de “falta de respeto”.
La dinámica fue muy diferente durante la cumbre de la OTAN de la semana pasada en Ankara, donde Trump sugirió que podrían permitir la fabricación en Kiev de misiles interceptores Patriot bajo licencia. “Fue el mayor éxito visible de Ankara”, dice Lutsevych. “Es importante desde el punto de vista psicológico, antes habría parecido imposible que Estados Unidos autorizara a Ucrania a fabricar un sistema de armas tan sofisticado”.
“Aunque por el momento sea un gesto más bien simbólico, demuestra que Rusia ha fracasado en su intento de conquistar Ucrania y es importante para la postura estratégica de las fuerzas ucranianas en el futuro”, añade.
¿Qué pasará a partir de ahora?
En público y en privado se ha especulado sobre la posibilidad de incluir en la campaña acciones militares de gran repercusión para humillar a Putin y debilitar sus apoyos, incluso contra unidades clave para el mantenimiento del régimen.
Una posibilidad planteada por Denys Shtilerman, diseñador jefe y cofundador de la fábrica ucraniana de misiles Fire Point, es dirigir ataques contra instalaciones militares clave de Moscú usando misiles balísticos de nueva fabricación, algo que podría comenzar en septiembre.
“Lo primero es Moscú, donde las instalaciones militares están protegidas”, dijo Shtilerman durante una entrevista este mes. “Con una seguridad de prácticamente el 100%, puedo decir que no serán capaces de interceptarlos de forma eficaz”.
También se especula con la posibilidad de recuperar territorio ucraniano controlado por Rusia, tras varias evaluaciones donde se indica que las mermadas fuerzas rusas están más dispersas en casi la mitad de las zonas donde antes intentaban avanzar. Según Lutsevych, y tal y como sugiere Shtilerman, es probable que la campaña se intensifique y se extienda por encima del plazo anunciado de 40 días.
